lunes, 3 de julio de 2017

EL LIDERAZGO SE HACE, NO SE DICE


Se ha escrito ya mucho sobre líderes y liderazgo. Es un tema apasionante y ciertamente motivador. Sobre el papel, no obstante, por que continua sin entenderse en la realidad práctica de la mayoría de las Empresas. 

Curiosamente en La Empresa Real, la del día a día, se teoriza y teoriza en verso a esta cuestión y se continua sin comprender el mensaje. Es un problema de ignorancia básica, de Ego mal entendido y tremendamente enquistado en las Empresas de resultados mediocres y facturaciones susceptibles de mejora. 

Lo peor: la falta de un liderazgo REAL, es la causante de muchísimos problemas internos en Las Organizaciones, relacionados con significativas pérdidas de tiempo / dinero y que podrían evitarse si existiese un Liderazgo de base.

Se olvida que el objetivo de La Empresa Real es lograr un excelente posicionamiento en el mercado, respetando los valores fundamentales y logrando la máxima facturación posible. Un objetivo absolutamente legítimo y compatible con un código de conducta moralmente aceptable (como ya vimos en “La Empresa Pro-humana “).

Volviendo al tema que nos ocupa, recientemente, he escuchado a un Directivo, expresarse en este término y para mayor sorpresa de su desmotivado y agotado equipo:


“Me erijo en líder de este proyecto”


Ante semejante declaración de intenciones, no pude evitar retroceder en mi mente unos cuantos siglos y volver a los tiempos de Tiberio, el Emperador romano, donde erigirse en lo que te diera la gana y por derecho divino era un continuo y las consecuencias de quien protestase, conocidas. 

Este tipo de autoproclamaciones, se suceden a diario en todas las Empresas. Provocan un placer inefable en quienes las expresan, un placer cercano a los placeres mas instintivos y la profunda decepción de quienes se ven obligados a ser testigos de tamaña desfachatez.

Luego nos quejamos de la falta de implicación del personal y los resultados mediocres de Las Organizaciones. 

Al ser humano, inteligente (aquel que ha desarrollado un cierto espíritu crítico y es capaz de cuestionarse los conceptos y pensar por si mismo), no se le convence por las palabras, si no por los hechos. Cuanto más categóricos y más indiscutibles, mejor. 

Las personas funcionan por imitación de quien más admiran y por el sano egoísmo, por saberse colaboradoras de proyectos en los que también van a tener su recompensa, recompensa tangible, medible, cuantificable. Ambos puntos son ignorados en la mayoría de los casos por las cúpulas directivas y los pseudo-lideres.

El amor comienza cuando se hace sentir al otro que sus necesidades son tanto o mas importantes que las tuyas. El amor no se impone, se gana y el mal directivo de tanto amarse a si mismo, ignora, que hasta que no sea amado por sus colaboradores, no va a escindirse de la mediocridad, de la facturación irrisoria y de perder, tarde o temprano, su cargo. 

Un directivo de éxito lo es por que su equipo LE SIGUE. Es el equipo quien hace al buen directivo y no al contrario. Las apologías del YO de las que el pseudo-líder hace gala en público, jactándose además de ello, han de dejarse, para la familia –en el mejor de los casos-.

Un equipo humano es efectivo a todo gas cuando, previamente, se han analizado y gestionado adecuadamente desde la dirección, las diferentes individualidades, perfiles psicológicos y necesidades vitales de quienes lo componen. De otra forma es imposible extraer lo mejor de cada profesional y se acaba lidiando con personas que están presentes físicamente, con rendimientos al 40% de su capacidad real y con la mente divagando por escenarios más motivadores. 

Una dirección que no conoce lo que “verdaderamente” mueve a sus colaboradores; sus expectativas profesionales; económicas; de carrera; en definitiva, una dirección que no conoce los sueños de sus empleados, no debería liderar nada y mucho menos una Empresa. 

Para liderar a un equipo humano, hay que liderarse primero a uno mismo.

El movimiento se demuestra andando y las medallas hay que batallarlas, hay que lucharlas. Lo demás es arribismo e influencia mal entendida. 

Autoproclamarse líder cuando se está rodeado de un equipo de trabajo profundamente insatisfecho / desmotivado / no recompensado, debería estar penado por la ley: es el principio del fin de cualquier Empresa que quiera facturar / posicionarse en el mercado y denota una visión pobre, cortoplacista y arcaica de los negocios y de la comprensión fundamental del mundo y las personas. 

Un líder perfecto ha de vivir su realidad profesional bajo el Imperativo categórico de Kant: QUE TUS ACCIONES SE CONVIERTAN EN UN EJEMPLO UNIVERSAL.


Conviértete así en ejemplo para ti mismo y te convertirás en una referencia para tu equipo. 


El verdadero Líder, es el que es capaz de modificar las conductas erróneas de todo su equipo sin luchar. Sin convencer. Sin teorizar. El líder verdadero lo consigue por que su ejemplo es sencillamente demoledor, incuestionable. DIGNO. Todos siguen a quien es ejemplar. Es difícil, casi imposible, no seguir a quien se admira y se reconoce por sus hechos. 

Ser un Líder exige un trabajo continuo, diario, a toda prueba y una capacidad de sacrificio fuera de lo corriente. El líder no es el jefecillo de medio pelo escondido en un despacho o tras un plasma, que se autoproclama jefe, pagado de si mismo e insoportable en su narcisismo sin límite. Por ello los buenos directivos, los auténticos líderes escasean, es difícil encontrar a personas que estén dispuestas a hacer lo que nadie quiere hacer. A ensuciarse las manos. A salir casi de forma constante de su zona de confort. A ir más allá de sí mismo y lograr que el resto también estén dispuesto a hacerlo por iniciativa y deseo propio.

El verdadero líder es un soldado en primera línea de fuego que sabe y conoce perfectamente la labor profesional y las dificultades a las que se enfrentan todos y cada uno de los componentes de su equipo y está cuando tiene que estar y lo hace por que, probablemente, ya lo hizo al principio de su carrera profesional y conoce La Empresa Real casi tan bien como se conoce a sí mismo. 

El líder no es el que se lava las manos cuando hay problemas y culpa al otro. El líder asume que el fallo de su equipo es producto de su propia gestión y que ha llegado la hora de cambiar. Por que cambiar lo que se hace mal o lo que es susceptible de mejora es permanecer en el camino hacia el éxito. 

Sólo los estúpidos permanecen instalados en el error y aún a costa de ellos mismos. Y de tanta estupidez en La Empresa Real, hay tanta falta de resultados; tanta insatisfacción; tanto absentismo laboral; tantas insolvencias y tanta mediocridad.

  • Ponerse al servicio del Equipo. 
  • Ser Empresa. 
  • Ser humano. 
  • Movilizar el pensamiento pasiónal, que es el principio de cualquier movimiento. 
  • Movilizar capacidades. 
  • Ser capaz de sacar lo mejor de todos y cada uno de los colaboradores, de los auténticos artífices de La Empresa Real. 
  • Recompensar la Excelencia.
  • Invitar a escindirse al mediocre, a quien no quiera estar a la altura. 
  • No competir contra la competencia, si no contra uno mismo.

Si a algún directivo le quedan dudas, le invito a ver “300” y a reflexionar sobre el perfil del Rey Leónidas. Es un magnífico ejemplo de lo que debería ser el Líder perfecto. El líder que nace líder, en una palabra. 

Donde no llega la genética, ni el ADN, debe llegar siempre la inteligencia para aprender de quien sabe hacerlo mejor.


Aprendamos.


Dejemos pues de hablar de Liderazgo y HAGAMOS Liderazgo. Hablemos menos y HAGAMOS más. Recordemos que la razón de cualquier Empresa es ganar dinero y el dinero sólo se gana cuando las personas son capaces de trabajar al 1000 % de sus capacidades y con toda la pasión y focalización al objetivo real de las que sean capaces. O dicho de otra manera, cuando son guiadas por un Líder que las hace sentirse respetadas y queridas.


Leónidas. 
“300”.

martes, 7 de marzo de 2017

EL SEXO DE LOS ANGELES Y LA NEOINQUISICIÓN ESPAÑOLA


Soy mujer. Soy heterosexual. Me eduqué con monjas misioneras. He tenido una educación privilegiada basada en el conocimiento, el respeto y la comprensión por el otro, sin importar raza; credo; clase; color; ideología: orientación sexual.

Mi padre se licenció en Teología y Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma, “cum laude”. Fue un hombre profundamente creyente, de valores sólidos pero al mismo tiempo abierto y comprensivo y sobretodo, tolerante, que me transmitió siempre la necesidad de profundizar y analizar desde la objetividad y el sentido común y más allá del sentimiento religioso. 

Mi padre rezaba cada noche en latín y yo le escuchaba, maravillada, hasta que me quedaba dormida. Era muy pequeña para entender aquella profunda fe que el profesaba. En cualquier caso el momento del rezo latino me parecía fascinante. 

Jamás intentó imponerme (ni a mí, ni a nadie que yo conociese) nada. Nos educó (junto con mi madre) en la libertad personal y la posibilidad de elegir con responsabilidad y sin hacer daño jamás. Con la perspectiva del tiempo, pienso que tuve mucha suerte en crecer donde crecí y ser la receptora de una educación basada en este tipo de principios humanísticos.


Creo en el mensaje de Jesucristo. 


Fue un rebelde que plantó cara a las injusticias de su tiempo y que resumió toda una filosofía existencial en su famoso “amaros los unos a los otros como yo os he amado”. Sin embargo no creo en el magnífico negocio que han organizado entorno a su mensaje.


Gracias a ello soy atea. 


Profeso un profundo respeto hacia las creencias de los demás. 


Paralelamente, creo básicamente, en el sentido común, la lógica y el progreso científico, este que siempre ha molestado tanto a las altas esferas eclesiásticas, tan poco partidarias del análisis, el cuestionamiento de lo inaceptable y el pensamiento crítico.

Soy una mujer libre y que hace un uso adecuado de su libertad, desde la responsabilidad y el respeto por mis semejantes. 

Me parece necesario realizar esta pequeña introducción antes de adentrarme en este nuevo capítulo de mi sección “La Estupidez humana”, en la que me veo obligada a reflejar el profundo estado de shock que me provoca la visión del autobús de autos, recorriendo España con la malograda frase, en un absurdo y nuevo intento de la sección más fundamentalista por controlar, en sus propias palabras, atención “la implementación del adoctrinamiento del lobby gay”.


Si Jesucristo levantara la cabeza, no daría crédito.


Pienso en los niños y niñas erróneamente adoctrinados en el desprecio hacia lo diverso. Niños y niñas cuyos padres están fomentado el odio y el fascismo social mas deleznable e intolerable. Niños y niñas que se convertirán en adultos de mira corta y llenos de odio. 

Pienso en niños y niñas adoctrinados para el desprecio.

La contemplación del ofensivo autobús me hace volar hasta el año 1478, cuando los Reyes Católicos fundaron el Tribunal de la Santísima Inquisición para asegurar la correcta ortodoxia católica en el Reino de España y cuyos métodos de reconversión a la fe cristiana, han dado para no pocas películas gore, dignas de ser exhibidas en el Festival del Terror de Sitges.

Se desvirtúa así el mensaje de Jesucristo, del que hablaba al comienzo, poniéndose en evidencia de nuevo, empecinados en continuar ejerciendo el poder mas devastador a través del control de la sexualidad humana. Ellos saben perfectamente y mejor que nadie, que quien controla el sexo, controla a la persona. 

Los fundamentalistas del control y la libre expresión de la sexualidad humana, no quieren aceptar, ni bajo tortura, que sentir y practicar una sexualidad diferente a la suya no es algo que se “elija”, si no algo con lo que se “nace” y a lo que no hay que dar mayor importancia, ya que lo importante en la vida no es ni mucho menos la genitalidad, si no los cerebros, los corazones y sobretodo, la actitud hacia los demás.

No hay nada malo en el cuerpo humano. No hay nada deplorable en la sexualidad humana. No hay nadie sobre la faz de la tierra que tenga el más mínimo derecho a decirle a un semejante lo que debe hacer y sentir en verso a su propio cuerpo y mucho menos estigmatizarle por ello.

Lo que realmente debería preocupar a estos nuevos Ayatolas de su mal interpretada visión de la decencia, son sus escándalos financieros sin parangón, la repugnante avidez materialista de sus muchas Eminencias, mientras medio mundo se muere de hambre y vive en condiciones deplorables. 

Lo que realmente debería preocuparles, son las tremendas donaciones que reciben de particulares y de las que dedican un irrisorio porcentaje a obras de caridad.

Lo que realmente debería preocuparles, es la violación del voto de castidad por parte de incontables sacerdotes, monseñores y eminencias varias, con otros hombres y mujeres, que no en pocos casos culminan en el nacimiento de hijos, orgías de todo tipo y fiestas en áticos de lujo dignas de una emperador romano (y por cierto, donde se acepta la homosexualidad encubierta de unos y de otros, de puertas para adentro se acepta casi todo).

Lo que realmente debería preocuparles es el encubrimiento sistemático de pederastas, en su no condena de sus aberrantes hechos, en la ignorancia del sufrimiento terrible de niños y niñas abusados en el nombre de Dios. Un pobre Dios que se veo obligado a perdonar lo imperdonable y a ser testigo del peor daño que se le puede infligir a una criatura.

Lo que realmente debería preocuparles, es el hallazgo de fosas comunes, innumerables en todo el mundo, donde yacen los restos de fetos y bebes retirados de sus madres, madres solteras, por constituir en sus enfermas mentes, el resultado del pecado mortal de mujeres libertinas que había que condenar per secula seculorum y también en el nombre de Dios.

Lo que realmente debe preocuparles es su pérdida imparable de fieles en todo el mundo, debido a que los seres humanos han aprendido a pensar por si mismos, a documentarse y a revisar su criminal historia y a su incapacidad de adaptarse a los tiempos y al progreso del hombre. Hombres y mujeres que entienden que el amor se hace, no se dice y que ya están saturados de tanta palabra vacía y tan pocos hechos. 

Entre otras muchísimas cuestiones (esto ya sería una temática para otro artículo), estas habrían de ser algunas de las preocupaciones de la Iglesia actual y no la difamación continua de personas con orientación sexual diferente a la que ellos pretender imponer desde sus púlpitos medievales y que al mismo tiempo es tan corriente dentro del clero, como sabemos. 

Otra de las cuestiones que me atenazan es la pretensión fascista de los impulsores del autobús de la vergüenza: qué pretenden hacer con los millones de personas en todo el mundo con orientación diversa? 


Encárcelarles?

Desterrárles a una isla desierta sin posibilidad de contacto con otros seres humanos?

Marcárles con una cruz gamada? 

Quemarles en cualquier plaza pública, como antaño, renegando hasta morir de sus respetables inclinaciones?

O quizás enviarles al -lamentablemente ya famoso- psiquiatra, que equipara a homosexuales con pedófilos?

Pobres niños y niñas.


A los custodios vigilantes de la depravación herética aún a costa de sí mismos (de todos es sabido el gran número de homosexuales y lesbianas que se encuentran entre sus filas), no le importa, ni le preocupa lo más mínimo, el inmenso daño que producen a estas personas. Lo único que les interesa es continuar ejerciendo poder y control. Esa es su verdadera motivación. En su cruzada contra la natural diversidad humana, generan el efecto contrario, que vimos recientemente reflejado en el caso de la Drag queen ganaradora del Carnaval canario. Su actuación revelaba algo mucho más profundo que una burla hacia la religión católica, iba mucho más allá y ha de ser correctamente interpretada por los ultracatólicos que se rasgaron las vestiduras: no es si no la radical y por ello errónea reacción, de un colectivo social que está harto de la difamación; la estigmatización y el desprecio de la Neoinquisición ultracatólica y ha expresado con desacierto su sentir. Inflingiendo así el mismo daño de vuelta. Unos por otros, no llegamos a un consenso, ni a un acuerdo, ni a un respeto.


Sólo nos hacemos más daño. 


No se puede ir en contra de la naturaleza humana. Como no se puede ir en contra del curso de un río. La diversidad sexual es un hecho biológico. Constatado científicamente.

Hasta en los frescos de la Capilla Sixtina, Miguel Angel reflejó a hombres besándose. La Grecia clásica era mayormente homosexual. Nombrar aquí a los filósofos; artistas; autores; genios y personas maravillosas y valiosísimas de orientación sexual diversa, me llevaría un libro. 

La diversidad sexual ha nacido y morirá con el hombre. Negarlo es negar al propio hombre y responsabilizarse del innecesario sufrimiento de seres humanos que aspiran a la libertad y la felicidad personales. Negarlo es promover y difundir el odio. Negarlo es constituir la violencia social contra personas libres. 


Negarlo es volver al S.XV.


Esta batalla ya debería estar ganada. Iglesia y sus Neoinquisidores, han de enfrentarse a sus propios fantasmas, realizar una profunda limpieza interna y externa y adecuarse a los tiempos. Pero, sobretodo, han de ceñirse al mensaje principal de Jesucristo, quien, estoy absolutamente convencida, estaría al lado de cualquier ser humano, hombre; mujer; transexual; intersexual; gay o lesbiana. Creo que a Jesucristo le importaría nada las inclinaciones sexuales de nadie. Jesucristo tenía tareas mucho más importantes. A esas tareas son a las que Iglesia debe volver y hacerlo antes de que sea demasiado tarde y sus ya desertizadas iglesias se conviertan en museos. 


Dejemos a los niños ser niños.

Dejemos que hombres y mujeres puedan aspirar a su libertad y felicidad personales. 


Y recordemos, que Los Angeles, no tienen sexo.

martes, 7 de febrero de 2017

CÓMO CONTINUAR CUANDO NO HAY GANAS DE CONTINUAR


A medida que nos adentramos en el nuevo año, es muy probable que el remordimiento de conciencia comience a corroer nuestra precaria fuerza de voluntad: todos los objetivos que dejamos por escrito en nuestra agenda mental con fecha 1 de enero, acaban convertidos en meras idealizaciones de lo que sabemos / queremos / deberíamos hacer, pero no somos capaces de llevar a cabo. Por que, sencillamente NO TENEMOS GANAS. Y tampoco NOS APETECE. 

Este diálogo interno, tan habitual y tan humano, es el talón de Aquiles en la consecución de cualquier objetivo vital / profesional / existencial y probablemente será un tema recurrente en nuestras vidas. Analizar por qué somos víctimas de la desidia no es fácil pero es una cuestión que hemos de afrontar antes de que nos sumerjamos en un bucle del que difícilmente saldremos. 

Analicemos por qué hemos dejado de TENER GANAS. ¿Qué emoción o circunstancia / episodio de nuestra vida, contribuyeron a que nos instaláramos en un ejercicio pasivo de la misma? ¿Por qué estamos actuando contraria a lo que debemos hacer?

Hemos de establecer, en definitiva, un honesto diálogo interior con nuestra persona.



¿Cómo continuar cuándo no hay ganas de continuar? 

¿Cómo continuar cuando no apetece ni salir de la cama?

¿Cómo continuar cuando no le encontramos sentido a lo que estamos haciendo?

¿Cómo continuar cuando la vida nos da un varapalo difícilmente soportable?



Relativicemos el socavón existencial. Es / fue sólo eso un socavón en nuestro camino vital. Recordemos que el sufrimiento forma parte de la vida. Exactamente como la felicidad. El sufrimiento ha de ser aceptado con humildad pero con la firme convicción de que no podemos bucear desidiosamente en el socavón para siempre. Entre otras cosas por que es completamente inútil. El sufrimiento es inútil. Instalarse en él plácidamente y dejarse arrastrar hasta paralizar todo lo que podemos y queremos hacer, es la manera mas nociva y absurda de dedicar ni un sólo minuto de nuestra maravillosa y limitada existencia. Del regalo que supone estar vivo y luchar por lo que nos hace felices. De abrazar la esperanza. La posibilidad del SI con mayúsculas. De eliminar la convicción de que nuestra vida también nos depara sorpresas positivas y felicidades inesperadas. 

Claramente, si no acompañamos nuestros deseos de perfeccionamiento (objetivos) de acciones bien pensadas y dirigidas, nunca vamos a llegar a ninguna parte.

Cuando no hay ganas hay que INVENTÁRSELAS. Cuando no HAY, hemos de INVENTARLO. Que crearlo. Como hacen los niños. Hemos de retornar a nuestra capacidad de fantasía y creatividad y hacer MAGIA. Hemos de volver a JUGAR A. 

Inventar, jugar a…es activar lo que está dormido dentro de nosotros, lo que probablemente en algún momento de nuestra vida FUE. Reactivarlo es adentrarnos en el bucle contrario al de la desidia y la pasividad existencial.

Interioricemos estos puntos. Inventémonos lo que NO HAY. Iniciemos los primeros pasos, lentos pero seguros y premiémonos por ello. Esfuerzo / sacrificio / recompensa: OBJETIVO, hasta convertirlo en HÁBITO, hasta convertirlo en algo natural en nuestro camino hacia la excelencia. 

Nuestra vida es un crédito que la eternidad nos concede arbitrariamente. Es tan sólo un pequeño paréntesis. Si somos capaces de interiorizar que, afortunadamente, no sabemos de cuanto tiempo dispondremos y que, cada día es una ventana abierta a la posibilidad del SI, recuperaremos las necesarias ganas y conseguiremos eliminar la desidia de nuestro vocabulario.



Yo, cuando no tengo ganas, me las invento.


lunes, 6 de febrero de 2017

DER TON MACHT DIE MUSIK / EL TONO HACE LA MUSICA


Esta bonita expresión germánica, indica algo así como que “el tono, hace la música” o lo que es lo mismo, la manera en la que decimos las cosas a nuestros interlocutores, repercute directamente en la reacción de los mismos y en sus acciones posteriores. 

Partiendo de este punto, me gustaría realizar una reflexión en verso a lo mal que se utiliza el lenguaje en el entorno de la empresa y sobretodo, en la falta de “tono”.

Es inaceptable que en un entorno laboral, en el medio en el que, a fin de cuentas pasamos el 95% de nuestro tiempo, el lenguaje y las formas (la comunicación en definitiva), se utilicen tan mal y en detrimento -lógicamente- de los resultados, resultados que son obtenidos por personas.

El universo tecnológico con el que nos vemos obligados a trabajar ha propiciado, sin duda, que el tono haya dejado de ser tan importante (lo que prima es la rapidez, la inmediatez) y el contacto con el otro (nuestro subordinado; nuestro superior; nuestro compañero; nuestro proveedor; nuestro cliente), reducido a su más ínfima expresión. 

La recepción de un e-mail; de una llamada; de un whatsapp, debería ser un motivo de alegría. Un reto. Una positiva sorpresa. Un mensaje no deja de ser una novedad. En el peor de los casos, un mensaje es siempre una oportunidad. 

El problema viene cuando uno se para detenidamente a analizar el mensaje. Sea este de origen oral o bien escrito. Algunos son simplemente caóticos, otros innecesarios, incluso los hay que rozan el mal gusto por estar llenos no sólo de faltas de ortografía o de frases incoherentes, mal construidas y apresuradas. Mensajes que revelan que, el emisor no muestra el más mínimo respeto por el receptor, en una palabra. 

Se habla sin pensar en lo que se va a decir, sin reflexionar lo que “se quiere transmitir”. Se escribe sin someter a juicio que, lo que se escribe, queda escrito para siempre y que en muchas ocasiones no lo hace nuestro pensamiento crítico y objetivo, si no nuestra amígdala (la parte del cerebro encargada de las emociones). Se habla sin recordar que uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. 

El mensaje entre emisor y receptor, acaba perdiendo así su sentido y creando más toxicidad en la empresa y los resultados que una fuga de gas. 

Se olvida el tono. Se obvian las necesarias maneras. Se olvida que nos estamos dirigiendo a un aliado (en la empresa todos somos aliados) y no a la pantalla de un ordenador. Se olvida la necesaria humanidad, dando rienda suelta, en muchos casos, a lo peor del ser humano.

Finalmente se olvida la función fundamental de la comunicación humana, que no es otra que la transmisión de un mensaje concreto a modo de obtener la mejor de las reacciones en el mínimo tiempo posible y lograr una reacción POSITIVA de nuestro interlocutor. 

Curiosamente, esta falta de tacto y savoir faire se da, frecuentemente, entre directivos y gerentes, o sea, entre los que han de ser los auténticos líderes de la empresa, guías de su equipo e inspiración de sus clientes y compañeros de negocio.

La comunicación se convierte entonces en la incomunicación. En un dardo envenenado, que consigue crear un clima tóxico de miedo, desconfianza y agresividad, es decir, lo contrario de lo que cualquier líder pretende en un equipo.

Curiosamente, cuanto más se asciende en la jerarquía empresarial, más inquietantes son los e-mails. Algunos serían incluso, dignos de un estudio psiquiátrico. El lenguaje y la escritura (el tono del que venimos hablando), revelan casi todo, de una persona y de su carácter.

Si queremos obtener mejores resultados empresariales, si queremos conseguir un equipo fuerte y conexionado, si queremos ganar en autoridad MORAL con nuestros equipos, hemos de revisar a conciencia, el TONO en el que nos comunicamos con los demás.

La capacidad del lenguaje es intrínsecamente humana. Debería ser, de hecho, lo que nos separara de los animales (si bien tras observar como se comunican, lobos, delfines y chimpancés, entre otros numerosísimos animales, subrayo lo mucho que deberíamos aprender de ellos, viendo lo visto).

La utilización del lenguaje, de la comunicación oral y escrita, es otra de las grandes asignaturas pendientes de la empresa y el entorno laboral. Si midiéramos en costes anuales, la repercusión económica de las malas maneras; la falta de TONO; los e-mails desacertados y/o fuera de lugar; las llamadas llenas de pólvora incendiada; de la falta de consideración por el otro, en una palabra, muchos propietarios de compañías se llevarían las manos a la cabeza. 

Las palabras son bombas llenas de significado. La palabra y el TONO adecuados en un momento justo, puede incrementar la productividad y los resultados del receptor en un 1000% o bien hundirlo durante los próximos días en la más absoluta de las miserias, en detrimento SIEMPRE de la organización. 

Merece la pena pues, revisar lo que podemos mejorar, lo que podemos embellecer en nuestras organizaciones a partir de hoy mismo. Nuestra facturación y, por supuesto, nuestra supervivencia como empresa, depende de personas. Comuniquémonos con ellas como nos comunicamos con nosotros mismos. 

No hace falta y hablar y escribir como Goethe, simplemente hace falta hablar y escribir desde el profundo respeto y consideración por el otro.


jueves, 3 de noviembre de 2016

UN LÍDER EN EL ADN


“He escuchado que enviarán a dos personas a Marte y me gustaría ir, pero tengo 7 años y no puedo“.


Esta declaración de principios fue esgrimida por Dexter Anderson en la carta que le escribió a la NASA hace unas semanas y que ha dado la vuelta al mundo, como no podía ser de otra manera.

Este niño-promesa merece ser el protagonista absoluto de mi sección “Empresa y Liderazgo” de esta semana, sin duda alguna.

La carta que ha escrito a la NASA en la que expresa su deseo de ir a Marte, en la que reconoce, que aunque quiere, aún no puede y en la que pregunta que es lo que tiene que hacer para ir a Marte en un futuro, es el compendio perfecto de lo que es un líder de nacimiento. Un líder de tripa. Un líder de víscera. El líder que necesitaría cualquier empresa que quiera estar en el mercado y progresar sin límite. 

Dexter podría, con sus 7 añitos, dar clases de liderazgo en las universidades más prestigiosas del globo.

Me gustaría analizar, brevemente, lo que más me ha llamado la atención en su carta de niño de 7 años:


“Quiero ser astronauta”: Dexter tiene un sueño.

“Pero aún no puedo por que tengo 7 años”: Aunque es consciente del obstáculo que representa su edad (aún), sabe que es sólo una circunstancia temporal.

“Esta carta está dirigida a la NASA, directamente”: Dexter escribe a la NASA, con la misma naturalidad que escribiría a su mejor amiguito del cole o a sus primos de Wisconsin. Dexter no se deja intimidar por la NASA, contempla trabajar con la élite con naturalidad. Dexter no tiene miedo de nadie.

“Quiero ir a Marte”: Dexter tiene clarísimo el objetivo. No está confundido, no se pierde en el todo. Dexter enfoca. Sabe dónde quiere ir. No duda.

“Díganme Uds., Sres. de la NASA, ¿qué tengo que hacer para ir a Marte?”: Dexter sabe que ir a Marte implica una tremenda responsabilidad e intuye que habrá de prepararse a conciencia. Pregunta a quien sabe más que él, cuáles son los pasos que ha de dar. Dexter tiene humildad para aprender.

“¿Qué tengo que hacer para convertirme en astronauta?”: Dexter está dispuesto a luchar y a sacrificarse por conseguir su objetivo. Sabe que, no sólo tendrá que estudiar y prepararse muy a fondo, si no que está dispuesto a pagar un peaje en forma de tiempo; dedicación; energía y estoicismo en una palabra. Lo ha interiorizado.

“Me dibujo dentro del cohete”: Dexter realiza una visualización objetiva de su sueño. En su cabeza se ve ya como astronauta de la NASA y pisando Marte. Se centra en el resultado y aunque conocedor del camino que le espera, sin duda duro, la pasión por conseguir lo que ama con todas sus fuerzas está por encima de todo lo demás.


Contemplando la foto del encabezamiento, vemos pura vida. Vida en vena. Vida y alegría a raudales. Contemplando la foto y releyendo la carta, Dexter se convierte en una fuente de inspiración para todos y aplicable tanto a la empresa como a la vida. 

Resumiendo las características que definen al líder de nacimiento:


· TIENE UN SUEÑO

· NO SE DEJA INTIMIDAR POR NADIE

· ES CONSCIENTE DE LOS OBSTÁCULOS, PERO LES HACE FRENTE CON ENTEREZA

· TIENE CLARÍSIMO EL OBJETIVO CONCRETO

· TIENE HUMILDAD PARA APRENDER CONSTAMENTE

· ASUME CON VITALIDAD LA LUCHA Y EL SACRIFICIO PERSONALES QUE IMPLICA EL LOGRO DE SU OBJETIVO

· ES PURA PASIÓN Y PURA VIDA

· TIENE CARISMA Y ES UNA FUENTE DE INSPIRACION PARA EL RESTO


Seguramente los padres de Dexter tienen mucho que ver en que el diamante en bruto que es su hijo, se exprese en estos términos a una edad tan temprana. Sin duda han inculcado en su hijo los valores que hay que fomentar en los niños para que se conviertan más tarde en los líderes de su propia vida y que constituyen la base del éxito personal y profesional. Sus padres le han dado alas para “ser”.

¿Qué hacer sin embargo, cuando no se ha nacido con una carga genética como la de Dexter, ni se goza de unos padres como los suyos?

Copiarlo. Aprender de él. Cuestionarse, veamos:


· APRENDER A SOÑAR DESPIERTO

· PROMOVER LA AUDACIA PERSONAL

· VIVIR APRENDIENDO. APRENDER DE FORMA CONTINUADA DURANTE TODA LA VIDA

· CLARIFICAR LOS OBJETIVOS

· ASUMIR QUE EL CAMINO A LA EXCELENCIA Y EL ÉXITO SON EL FRUTO DE TRABAJO DURO; CONSTANCIA; DISCIPLINA ESTOICA Y RENUNCIAS

· INTERIORIZAR QUE SIN ALEGRÍA DE VIVIR Y PASIÓN ES IMPOSIBLE CONSEGUIR NADA. 

· INSPIRAR A TRAVÉS DE NUESTRAS ACCIONES, NUNCA A TRAVÉS DE NUESTRAS PALABRAS


El líder nace, se es. El líder tiene otra genética. Un ADN diferente, único que le hace sobresalir y destacar por encima de la media. Un líder es vida pura con patas. Un líder es un corazón que late fuerte y un cerebro que no para de soñar cosas que pueden y deben ser hechas de otra manera. Un corazón y un cerebro que van de la mano y no se separan jamás, por que quien separa corazón y cerebro; cerebro y corazón, no puede tomar decisiones sabias.

Pero aún cuando la genética no dota de semejante regalo, siempre se puede copiar. Siempre se puede integrar en la propia vida y en la empresa la actitud del líder, la estructura mental del líder, el modus-operandi del líder y rechazar de entrada las actitudes contrarias a lo expuesto arriba, rechazar los contrarios por definición. Por que las empresas y las personas que no sueñan; que no quieren superar los obstáculos; que no tienen claros los objetivos; que no asumen las responsabilidades; que no tienen humildad para aprender; que no asumen los sacrificios implícitos y que no visualizan sus logros positivamente, no llegan a ningún lado.

Me he convertido en la fan número 1 de este niño fantástico que quiere ser astronauta. Se ha convertido para mí en una fuente inspiradora y motivadora llena de ternura. En mis días más duros, releo la cartita de autos e inmediatamente, aparte de sentirme mejor, vuelvo a interiorizar los básicos del líder total.

Creo que todas las empresas que se precien deberían leer a Dexter y reflexionar de todo lo que podemos aprender de esta criatura de 7 años. 


Yo, a veces, también quiero ser astronauta.

martes, 11 de octubre de 2016

TRUMP, LAS MUJERES Y LAS PERRAS


Sabido es que el dinero a espuertas da acceso a casi todo en esta vida. El dinero a espuertas compra los sueños y, lamentablemente, es capaz hasta de comprar las voluntades más estóicas, pudiendo alcanzar incluso, la expresión máxima del mal gusto y la vulgaridad más imperdonables cuando se llega al “quiero de todo más y lo quiero ya por que puedo pagarlo y quien paga, manda”.

La mayor ventaja de tener un patrimonio ilimitado, sin embargo, no es la compra de “cosas”. Las que fueren. No lo es, en absoluto. Las cosas acaban aburriendo por su condición intrínseca de cosas, por lo tanto, no podemos medir el poder real del dinero por el acumulo de bienes materiales, si no por otro mucho menos tangible pero escaso y preciadísimo:


LA LIBERTAD –CASI- ABSOLUTA DE QUIEN LO POSEE.


El dinero te hace completamente libre. Independiente. Dueño de tu tiempo. Dueño de tus opiniones. Amo y Sr. de tu vida, en un palabra.

El dinero te sube en un avión y hace que veas el mundo desde la visión panorámica que te dan las alturas, la visión de la libertad absoluta, avalada por un patrimonio incalculable.


El dinero hace que te sientas completamente libre para hacer y decir lo que te dé la real gana. 


Trump se siente libre, no me cabe la menor duda, pero, olvida, que su libertad termina donde comienza la del otro. Este concepto básico que constituye el A-B-C de la empatía humana, ha saludado a Trump y al verle, se ha ido corriendo presa del pánico. La empatía no quiere saber nada de Trump y Trump, desconoce si quiera, que exista término semejante y mucho menos que se trate de la piedra básica en la que fundamentar cualquier relación humana.

Trump es el continuador de lo que yo defino como “utilitarismo vital” una corriente filosófico-económica basada en la contemplación del otro como objeto útil o bien inútil, dependiendo de sus intereses, inclinaciones e instintos vitales básicos, muy similar a la que, en su día praticaba Calígula por ejemplo, y que tantas simpatías ha despertado a lo largo de la historia.

Quienes me siguen, saben que trato de mantenerme alejada de la ordinariez y del mal gusto como de la peste bubónica, pero tras escuchar el último bramido Trump, soy consciente de que mancillo con toda intencionalidad mi Blog y pido disculpas de antemano: no me queda más remedio que hacerlo.

El contexto y contenido de las últimas declaraciones de este sujeto alcanzan así los niveles más bajos de la miseria humana. De la pobreza humana y aún cuando se es rico en millones de dólares americanos. 

Cuando Trump se jacta, eufórico, de lo siguiente “ser una estrella te permite hacer con las mujeres lo que quieras, incluso agarrarlas del c..., son unas perras”, no puedo más que convertirle en el protagonista absoluto de esta sección dedicada a “la estupidez humana”, sección que me gustaría, algún día, eliminar pero que, de momento y como vemos, me es imposible: no doy al abasto.

Analicemos la “perla literaria” que nos brinda Trump, vayamos por partes:


-SOY UNA ESTRELLA: Ni Narciso contemplando su bella imagen en el río, estaría más prendado de sí mismo. Este individuo, como mucho, es un empresario y punto. No confundamos los términos. Una estrella es Tina Turner. 

El narcisismo histriónico de Trump es absolutamente ridículo, como toda su persona (¿persona?).

-ESO TE PERMITE HACER LO QUE QUIERAS: Soy Dios sobre la tierra. El mundo gira entorno a mí. Estoy por encima del bien y del mal. Pobres mortales, tenéis suerte de que os dedique, si quiera, una parte de mi tiempo y de mi atención. Megalomanía.

-INCLUSO AGARRARLAS POR EL C... : como no tengo límites ( el límite no me ha interesado jamás y si lo había, me lo he cargado que para eso pago ), transgredo ya no el límite en si mismo, si no el respeto más elemental por el ser humano ( en este caso mujer ) de quien su cerebro y sentimientos no me preocupan lo más mínimo, reduciéndola a cosa, a objeto y permitiéndome por lo tanto “agarrarla”, no ya tomarla, si la tomara, la consideraría, la “agarro” por que las cosas y los objetos, no se “toman” se “agarran”.

AGARRAR.

AGARRAR POR EL C...

Me viene a la cabeza la imagen de los pueblos bárbaros del norte, agarrando también a las mujeres, en este caso, por los cabellos. Incluso los bárbaros era más refinados que Trump.

-SON UNAS PERRAS: Trump nos daría un pequeño alivio aquí, si elevase a la mujer de la condición de cosa/objeto inanimado a animal sintiente, (recordemos aquí que los perros son animales sintientes), pero no, Trump considera que las perras no son animales, si no también cosas, así que perdemos de nuevo la esperanza de una posible redención del maligno.

Nuevamente, el desconocimiento más elemental del mundo animal (sintiente), la supina ignorancia que Trump no sabe (ni puede) disimular - ni a golpe de dólar- hace su aparición para lamento del globo terráqueo. 


Trump desconoce los maravillosos rituales de cortejo y apareamiento que tienen lugar entre perros y perras y de los que Trump debería aprender (y mucho). Ningún perro agarra por el cu... a ninguna perra. El perro es mucho más sútil y delicado en su acercamientos pre-coitales a la perra de lo que Trump lo sería jamas hacia un ser humano (mujer/hombre, tanto nos da).


Narcisismo. Histrionismo. Megalomanía. Ausencia evidente de empatía por la mujer (en este caso concreto), osea, ausencia de empatía por el ser humano. 


Trump nos completa del perfil del psicópata integrado. Trump debería no sólo entonar el mea culpa televisado, (acompañado de su repugnante expresión labial) si no ponerse en manos de un buen psiquiatra y tratarse. Tratarse a fondo. Sería el mejor uso que podría hacer de su dinero, sin duda. Sería un regalo para toda la humanidad que ha de soportar sus continuos comentarios execrables, sus discursos hitlerianos y el hedor insoportable que exhala su presencia donde quiera que se halle.

El dinero, lamentablemente y como vemos, no compra la educación; ni el buen gusto; ni el saber estar; ni la hombría; ni muchísimo menos, la caballerosidad.


Trump nunca será Jeremy Irons, como Kim Kardashian jamás será Chanel. 


Las esencias no se compran y tampoco se venden. Lo que se ES no entiende de dólares. Afortunadamente. 

Trump siempre será un excremento vestido de dólares, de muchos dólares pero no por ello dejara su condición de excremento.

Que este hombre pueda convertirse en presidente de USA, sería recular peligrosamente hacia tiempos pretéritos e incivilizados, a los tiempos de la barbarie máxima. A la decadencia de la Roma Imperial.

Si los millones de ignorantes que le siguen (sólo los descerebrados pueden seguir al discípulo más cercano a Hitler que conozco), no dan un paso atrás y se cuestionan a quien están siguiendo, la diplomacia mundial debería tomar cartas urgentes en el asunto.

Un psicópata integrado que (y valga la redundancia), no muestra el más mínimo ápice por la dignidad del ser humano, no puede (ni debe), convertirse en el presidente de la nación más poderosa del planeta.

martes, 4 de octubre de 2016

BREAK EVERY RULE, ¿ELLAS….QUIEREN?


Me veo obligada, moralmente, a hablar de mujer y empresa, yo, que siempre hablo del ser humano, sin distinción de género, porque considero que, a estas alturas de la película, hablar de “techos de cristal” ya no da lugar y hay que comenzar a hablar claro.

Independientemente del país donde me encuentre, sea Alemania, Francia o Italia, lamentablemente se trata de un fenómeno general que no conoce fronteras, me topo con artículos relacionados con “el techo de cristal”; “ la poca presencia de mujeres directivas en las empresas”; “la dificultad de la conciliación” ; “por que las mujeres ganan menos que los hombres”… y un largo etc, etc…y leyendo todo esto tengo la impresión de que el colectivo profesional femenino es una minoría oprimida, tratada de manera injusta e inaceptable por las empresas y la sociedad en general. 

Leyendo según que cosas parece casi que el colectivo profesional femenino fuera la minoría racial negra de los EE.UU en los sesenta, poco más o menos.

Ahora me gustaría dejar las teorías de la conspiración contra la mujer profesional que tanto venden en los diversos medios de comunicación y bajar a la realidad del entorno profesional y la empresa.


Pongamos los pies en la tierra. Bajemos. 


Primero e independientemente de cuestiones de género, seamos conscientes que no todo el mundo tiene el PERFIL DE CARACTER (la preparación se presupone), para ser empresario/a; directivo/a o bien ejercer un cargo de responsabilidad en una organización. 

No todos/as tenemos las mismas capacidades, por lo tanto, la decisión de formar parte de una vida profesional de complejidad y responsabilidad (y el mundo de la empresa lo es y mucho), ha de partir de la toma de una decisión ejecutada de forma libre; natural y tomada a conciencia.


Ni todos los hombres están capacitados, ni todas las mujeres. Comencemos por aquí.


Vayamos ahora a ese tanto por ciento de personas (hombres y mujeres) que deciden "hacer carrera" y aspiran a triunfar profesionalmente en su sector. Su ascenso y éxito posterior, van a depender, ENTERAMENTE, de la pasión y el convencimiento diario por SER EMPRESA, aportar y crecer y poco o nada va a tener que ver con el hecho de ser hombre o mujer, si no con la capacidad de APORTAR de manera SUBSTANCIAL.

El gran talón de Aquiles de las empresas es la necesidad de Capital Humano de calidad. De personas capaces de generar; negociar; solucionar y con la suficiente ambición y pasión como para no desviarse de su objetivo ni medio milímetro. 

Las empresas quieren RESULTADOS y poco les importa aquí el género. No viven del género; ni de las cuotas; ni de la teoría; viven y sobreviven gracias a lo que GENERAN. No olvidemos pues, de donde partimos.

A estas alturas del S.XXI, la mujer está exactamente donde ella decide que quiere ESTAR: La mujer ha ido al colegio. Tiene la opción de prepararse. Puede acceder a la cultura. Puede votar. Puede decidir si quiere casarse o no. Puede decidir si quiere ser madre o no. Y cuándo quiere serlo. La mujer puede decidir ser astronauta si ello le apasiona o formar una familia numerosa. La mujer puede decidir hacer, en una palabra, lo que le de la real gana. 

Cada mujer, como cada hombre, aspira y quiere cosas diferentes en su vida y cada cúal ha de tener la HONESTIDAD suficiente para saber construir LO QUE QUIERE y convertirse en el ARQUITECTO/A de su vida, la personal y la profesional y por supuesto LUCHAR por ello, sean cuales sean los obstáculos que, sin duda, van a aparecer por el camino. Que son muchos. Los ascensos nunca son fáciles ni son producto de la suerte.


Cualquier ascenso está lleno de sacrificios; renuncias; esfuerzo y resistencia, psíquica y psicológica, recordemos.


Como en otras tantas esferas de la vida, se culpa AL OTRO, de la propia desgracia, cuando –en la inmensa mayoría la desgracia propia es el resultado de la mala gestión – también propia- en las decisiones tomadas. 

La mujer ha de dejar YA de quejarse, culpar al hombre; a la sociedad; al estado y al mundo entero de su no- desarrollo profesional y ponerse manos a la obra (si es su deseo) y desde hoy mismo a CAMBIAR LA REALIDAD QUE NO LE GUSTA. Porque depende ENTERAMENTE de ella y su capacidad y convencimiento, el conseguirlo.

La mujer que quiere triunfar en el entorno empresarial, puede hacerlo : sólo necesita prepararse a fondo, apasionarse y volcar su preparación y pasión al 1000% en su objetivo. Como cualquier deportista de élite. Las medallas no se consiguen luchando a medio gas, sin convencimiento y culpando al otro de la mala suerte. Seamos serios y sobretodo, autocríticos.

La mujer se auto-limita. Se auto-impone un “techo de cristal” que es de su propia invención y fruto de su (en muchos casos) educación basada en la sumisión; su MIEDO a desentonar del entorno social y el establecimiento de sus prioridades vitales (que en muchos casos son otras). 

La maternidad, por ejemplo. La dificultad en la conciliación. No conozco a ningún hombre, profesional, con ese problema. A ninguno le afecta lo más mínimo ser padre de uno o varios hijos y una casa. La explicación es muy simple: a su lado hay una mujer que se OCUPA DE TODO, sin rechistar y soportando no una doble jornada, si no una triple jornada laboral (trabajo de responsabilidad a jornada completa, casa y niños) y TOLERA que su pareja continúe con su vida como si nada hubiese cambiado y sin asumir la más mínima responsabilidad.

La mujer que CONSIENTE esta situación es cooperante directa de su inaceptable situación y no la empresa, ni el estado. 

Tolerar lo intolerable en nombre del amor mal entendido, es culpa de uno mismo y de nadie más. Seamos coherentes. 

La aceptación del ABSURDO SOCIAL que se impone desde fuera es lo primero que ha de CAMBIAR la propia mujer si quiere y desea realizarse profesionalmente y por supuesto, vitalmente.

Son las madres las que han de educar a sus hijas en la importancia de prepararse a fondo; de SER y PENSAR libremente; de ser INDEPENDIENTES económicamente para construir la vida que desean y no la que le viene impuesta desde el exterior.

No conozco a ninguna empresa que rechace un buen proyecto; una gran idea; excelentes resultados o una gestión brillante por que venga de un hombre o de una mujer. Las empresas buscan y pagan Capital Humano como buscan y fidelizan clientes: exactamente de la misma manera, por que, sin ambos, no hay empresa, ni beneficios. Sencillamente.

Al igual que hombres, conozco mujeres para las que trabajar es un castigo divino. Mujeres que no aportan nada. Mujeres que se piensan que la empresa es una portería donde dar rienda suelta a todas sus frustaciones y problemas personales y donde en el argot decimos que “calientan el asiento” sin aportar absolutamente nada, salvo la insoportable queja constante.

Pero conozco a otro tipo de mujeres (y hombres), tremendas; preparadas; con visión y pasión; audaces; sin miedo a la vida; que han llegado o están a punto de llegar donde se han propuesto por que se levantan cada día para hacer camino, sin prisa pero sin pausa; conscientes de su misión; rompiendo techos inexistentes de cristal; barreras absurdas; poniendo resultados brillantes encima de la mesa y –en definitiva-, autoras de su propia vida, la personal y la profesional. 


-Mujeres que HACEN.

-Mujeres que saben decir NO. 

-Mujeres que se atreven a PEDIR por que lo que RECIBEN no es SUFICIENTE, ni ACEPTABLE.

-Mujeres que no TOLERAN lo INTOLERABLE.

-Mujeres que no se CALLAN cuando saben que tienen RAZÓN.

-Mujeres que INTERVIENEN cuando tienen que INTERVENIR.

-Mujeres dispuestas a CAMBIAR de EMPRESA y de PAÍS, si sus condiciones son SUSCEPTIBLES de MEJORA.

-Mujeres dispuestas a cambiar de IDIOMA; de CULTURA; de ENTORNO y hacerlo convencidas e ilusionadas. 

-Mujeres que saben VENDER SU TALENTO y no se avergüenzan por ello. Por que no hay que avergonzarse de lo que se ES, ni de lo que se SABE y lo que no se VE, no EXISTE y es obligación propia HACERLO VISIBLE.


No hemos nacido con una soga al cuello. Tenemos un cerebro para PENSAR y DECIDIR qué queremos SER y dónde queremos ESTAR. Y todas las opciones son válidas y respetables, recordemos. 

Todo depende de ELLAS. De sus ganas y su audacia. De atreverse a romper con lo que se espera de ellas (el silencio ¿?), de embestir contra el absurdo social que pretende desperdiciar el enorme TALENTO de seres humanos de género femenino. De cambiar el NO castrador por el SÍ revolucionario. 


La pregunta es, ¿ELLAS….QUIEREN?