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martes, 7 de marzo de 2017

EL SEXO DE LOS ANGELES Y LA NEOINQUISICIÓN ESPAÑOLA


Soy mujer. Soy heterosexual. Me eduqué con monjas misioneras. He tenido una educación privilegiada basada en el conocimiento, el respeto y la comprensión por el otro, sin importar raza; credo; clase; color; ideología: orientación sexual.

Mi padre se licenció en Teología y Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma, “cum laude”. Fue un hombre profundamente creyente, de valores sólidos pero al mismo tiempo abierto y comprensivo y sobretodo, tolerante, que me transmitió siempre la necesidad de profundizar y analizar desde la objetividad y el sentido común y más allá del sentimiento religioso. 

Mi padre rezaba cada noche en latín y yo le escuchaba, maravillada, hasta que me quedaba dormida. Era muy pequeña para entender aquella profunda fe que el profesaba. En cualquier caso el momento del rezo latino me parecía fascinante. 

Jamás intentó imponerme (ni a mí, ni a nadie que yo conociese) nada. Nos educó (junto con mi madre) en la libertad personal y la posibilidad de elegir con responsabilidad y sin hacer daño jamás. Con la perspectiva del tiempo, pienso que tuve mucha suerte en crecer donde crecí y ser la receptora de una educación basada en este tipo de principios humanísticos.


Creo en el mensaje de Jesucristo. 


Fue un rebelde que plantó cara a las injusticias de su tiempo y que resumió toda una filosofía existencial en su famoso “amaros los unos a los otros como yo os he amado”. Sin embargo no creo en el magnífico negocio que han organizado entorno a su mensaje.


Gracias a ello soy atea. 


Profeso un profundo respeto hacia las creencias de los demás. 


Paralelamente, creo básicamente, en el sentido común, la lógica y el progreso científico, este que siempre ha molestado tanto a las altas esferas eclesiásticas, tan poco partidarias del análisis, el cuestionamiento de lo inaceptable y el pensamiento crítico.

Soy una mujer libre y que hace un uso adecuado de su libertad, desde la responsabilidad y el respeto por mis semejantes. 

Me parece necesario realizar esta pequeña introducción antes de adentrarme en este nuevo capítulo de mi sección “La Estupidez humana”, en la que me veo obligada a reflejar el profundo estado de shock que me provoca la visión del autobús de autos, recorriendo España con la malograda frase, en un absurdo y nuevo intento de la sección más fundamentalista por controlar, en sus propias palabras, atención “la implementación del adoctrinamiento del lobby gay”.


Si Jesucristo levantara la cabeza, no daría crédito.


Pienso en los niños y niñas erróneamente adoctrinados en el desprecio hacia lo diverso. Niños y niñas cuyos padres están fomentado el odio y el fascismo social mas deleznable e intolerable. Niños y niñas que se convertirán en adultos de mira corta y llenos de odio. 

Pienso en niños y niñas adoctrinados para el desprecio.

La contemplación del ofensivo autobús me hace volar hasta el año 1478, cuando los Reyes Católicos fundaron el Tribunal de la Santísima Inquisición para asegurar la correcta ortodoxia católica en el Reino de España y cuyos métodos de reconversión a la fe cristiana, han dado para no pocas películas gore, dignas de ser exhibidas en el Festival del Terror de Sitges.

Se desvirtúa así el mensaje de Jesucristo, del que hablaba al comienzo, poniéndose en evidencia de nuevo, empecinados en continuar ejerciendo el poder mas devastador a través del control de la sexualidad humana. Ellos saben perfectamente y mejor que nadie, que quien controla el sexo, controla a la persona. 

Los fundamentalistas del control y la libre expresión de la sexualidad humana, no quieren aceptar, ni bajo tortura, que sentir y practicar una sexualidad diferente a la suya no es algo que se “elija”, si no algo con lo que se “nace” y a lo que no hay que dar mayor importancia, ya que lo importante en la vida no es ni mucho menos la genitalidad, si no los cerebros, los corazones y sobretodo, la actitud hacia los demás.

No hay nada malo en el cuerpo humano. No hay nada deplorable en la sexualidad humana. No hay nadie sobre la faz de la tierra que tenga el más mínimo derecho a decirle a un semejante lo que debe hacer y sentir en verso a su propio cuerpo y mucho menos estigmatizarle por ello.

Lo que realmente debería preocupar a estos nuevos Ayatolas de su mal interpretada visión de la decencia, son sus escándalos financieros sin parangón, la repugnante avidez materialista de sus muchas Eminencias, mientras medio mundo se muere de hambre y vive en condiciones deplorables. 

Lo que realmente debería preocuparles, son las tremendas donaciones que reciben de particulares y de las que dedican un irrisorio porcentaje a obras de caridad.

Lo que realmente debería preocuparles, es la violación del voto de castidad por parte de incontables sacerdotes, monseñores y eminencias varias, con otros hombres y mujeres, que no en pocos casos culminan en el nacimiento de hijos, orgías de todo tipo y fiestas en áticos de lujo dignas de una emperador romano (y por cierto, donde se acepta la homosexualidad encubierta de unos y de otros, de puertas para adentro se acepta casi todo).

Lo que realmente debería preocuparles es el encubrimiento sistemático de pederastas, en su no condena de sus aberrantes hechos, en la ignorancia del sufrimiento terrible de niños y niñas abusados en el nombre de Dios. Un pobre Dios que se veo obligado a perdonar lo imperdonable y a ser testigo del peor daño que se le puede infligir a una criatura.

Lo que realmente debería preocuparles, es el hallazgo de fosas comunes, innumerables en todo el mundo, donde yacen los restos de fetos y bebes retirados de sus madres, madres solteras, por constituir en sus enfermas mentes, el resultado del pecado mortal de mujeres libertinas que había que condenar per secula seculorum y también en el nombre de Dios.

Lo que realmente debe preocuparles es su pérdida imparable de fieles en todo el mundo, debido a que los seres humanos han aprendido a pensar por si mismos, a documentarse y a revisar su criminal historia y a su incapacidad de adaptarse a los tiempos y al progreso del hombre. Hombres y mujeres que entienden que el amor se hace, no se dice y que ya están saturados de tanta palabra vacía y tan pocos hechos. 

Entre otras muchísimas cuestiones (esto ya sería una temática para otro artículo), estas habrían de ser algunas de las preocupaciones de la Iglesia actual y no la difamación continua de personas con orientación sexual diferente a la que ellos pretender imponer desde sus púlpitos medievales y que al mismo tiempo es tan corriente dentro del clero, como sabemos. 

Otra de las cuestiones que me atenazan es la pretensión fascista de los impulsores del autobús de la vergüenza: qué pretenden hacer con los millones de personas en todo el mundo con orientación diversa? 


Encárcelarles?

Desterrárles a una isla desierta sin posibilidad de contacto con otros seres humanos?

Marcárles con una cruz gamada? 

Quemarles en cualquier plaza pública, como antaño, renegando hasta morir de sus respetables inclinaciones?

O quizás enviarles al -lamentablemente ya famoso- psiquiatra, que equipara a homosexuales con pedófilos?

Pobres niños y niñas.


A los custodios vigilantes de la depravación herética aún a costa de sí mismos (de todos es sabido el gran número de homosexuales y lesbianas que se encuentran entre sus filas), no le importa, ni le preocupa lo más mínimo, el inmenso daño que producen a estas personas. Lo único que les interesa es continuar ejerciendo poder y control. Esa es su verdadera motivación. En su cruzada contra la natural diversidad humana, generan el efecto contrario, que vimos recientemente reflejado en el caso de la Drag queen ganaradora del Carnaval canario. Su actuación revelaba algo mucho más profundo que una burla hacia la religión católica, iba mucho más allá y ha de ser correctamente interpretada por los ultracatólicos que se rasgaron las vestiduras: no es si no la radical y por ello errónea reacción, de un colectivo social que está harto de la difamación; la estigmatización y el desprecio de la Neoinquisición ultracatólica y ha expresado con desacierto su sentir. Inflingiendo así el mismo daño de vuelta. Unos por otros, no llegamos a un consenso, ni a un acuerdo, ni a un respeto.


Sólo nos hacemos más daño. 


No se puede ir en contra de la naturaleza humana. Como no se puede ir en contra del curso de un río. La diversidad sexual es un hecho biológico. Constatado científicamente.

Hasta en los frescos de la Capilla Sixtina, Miguel Angel reflejó a hombres besándose. La Grecia clásica era mayormente homosexual. Nombrar aquí a los filósofos; artistas; autores; genios y personas maravillosas y valiosísimas de orientación sexual diversa, me llevaría un libro. 

La diversidad sexual ha nacido y morirá con el hombre. Negarlo es negar al propio hombre y responsabilizarse del innecesario sufrimiento de seres humanos que aspiran a la libertad y la felicidad personales. Negarlo es promover y difundir el odio. Negarlo es constituir la violencia social contra personas libres. 


Negarlo es volver al S.XV.


Esta batalla ya debería estar ganada. Iglesia y sus Neoinquisidores, han de enfrentarse a sus propios fantasmas, realizar una profunda limpieza interna y externa y adecuarse a los tiempos. Pero, sobretodo, han de ceñirse al mensaje principal de Jesucristo, quien, estoy absolutamente convencida, estaría al lado de cualquier ser humano, hombre; mujer; transexual; intersexual; gay o lesbiana. Creo que a Jesucristo le importaría nada las inclinaciones sexuales de nadie. Jesucristo tenía tareas mucho más importantes. A esas tareas son a las que Iglesia debe volver y hacerlo antes de que sea demasiado tarde y sus ya desertizadas iglesias se conviertan en museos. 


Dejemos a los niños ser niños.

Dejemos que hombres y mujeres puedan aspirar a su libertad y felicidad personales. 


Y recordemos, que Los Angeles, no tienen sexo.

martes, 11 de octubre de 2016

TRUMP, LAS MUJERES Y LAS PERRAS


Sabido es que el dinero a espuertas da acceso a casi todo en esta vida. El dinero a espuertas compra los sueños y, lamentablemente, es capaz hasta de comprar las voluntades más estóicas, pudiendo alcanzar incluso, la expresión máxima del mal gusto y la vulgaridad más imperdonables cuando se llega al “quiero de todo más y lo quiero ya por que puedo pagarlo y quien paga, manda”.

La mayor ventaja de tener un patrimonio ilimitado, sin embargo, no es la compra de “cosas”. Las que fueren. No lo es, en absoluto. Las cosas acaban aburriendo por su condición intrínseca de cosas, por lo tanto, no podemos medir el poder real del dinero por el acumulo de bienes materiales, si no por otro mucho menos tangible pero escaso y preciadísimo:


LA LIBERTAD –CASI- ABSOLUTA DE QUIEN LO POSEE.


El dinero te hace completamente libre. Independiente. Dueño de tu tiempo. Dueño de tus opiniones. Amo y Sr. de tu vida, en un palabra.

El dinero te sube en un avión y hace que veas el mundo desde la visión panorámica que te dan las alturas, la visión de la libertad absoluta, avalada por un patrimonio incalculable.


El dinero hace que te sientas completamente libre para hacer y decir lo que te dé la real gana. 


Trump se siente libre, no me cabe la menor duda, pero, olvida, que su libertad termina donde comienza la del otro. Este concepto básico que constituye el A-B-C de la empatía humana, ha saludado a Trump y al verle, se ha ido corriendo presa del pánico. La empatía no quiere saber nada de Trump y Trump, desconoce si quiera, que exista término semejante y mucho menos que se trate de la piedra básica en la que fundamentar cualquier relación humana.

Trump es el continuador de lo que yo defino como “utilitarismo vital” una corriente filosófico-económica basada en la contemplación del otro como objeto útil o bien inútil, dependiendo de sus intereses, inclinaciones e instintos vitales básicos, muy similar a la que, en su día praticaba Calígula por ejemplo, y que tantas simpatías ha despertado a lo largo de la historia.

Quienes me siguen, saben que trato de mantenerme alejada de la ordinariez y del mal gusto como de la peste bubónica, pero tras escuchar el último bramido Trump, soy consciente de que mancillo con toda intencionalidad mi Blog y pido disculpas de antemano: no me queda más remedio que hacerlo.

El contexto y contenido de las últimas declaraciones de este sujeto alcanzan así los niveles más bajos de la miseria humana. De la pobreza humana y aún cuando se es rico en millones de dólares americanos. 

Cuando Trump se jacta, eufórico, de lo siguiente “ser una estrella te permite hacer con las mujeres lo que quieras, incluso agarrarlas del c..., son unas perras”, no puedo más que convertirle en el protagonista absoluto de esta sección dedicada a “la estupidez humana”, sección que me gustaría, algún día, eliminar pero que, de momento y como vemos, me es imposible: no doy al abasto.

Analicemos la “perla literaria” que nos brinda Trump, vayamos por partes:


-SOY UNA ESTRELLA: Ni Narciso contemplando su bella imagen en el río, estaría más prendado de sí mismo. Este individuo, como mucho, es un empresario y punto. No confundamos los términos. Una estrella es Tina Turner. 

El narcisismo histriónico de Trump es absolutamente ridículo, como toda su persona (¿persona?).

-ESO TE PERMITE HACER LO QUE QUIERAS: Soy Dios sobre la tierra. El mundo gira entorno a mí. Estoy por encima del bien y del mal. Pobres mortales, tenéis suerte de que os dedique, si quiera, una parte de mi tiempo y de mi atención. Megalomanía.

-INCLUSO AGARRARLAS POR EL C... : como no tengo límites ( el límite no me ha interesado jamás y si lo había, me lo he cargado que para eso pago ), transgredo ya no el límite en si mismo, si no el respeto más elemental por el ser humano ( en este caso mujer ) de quien su cerebro y sentimientos no me preocupan lo más mínimo, reduciéndola a cosa, a objeto y permitiéndome por lo tanto “agarrarla”, no ya tomarla, si la tomara, la consideraría, la “agarro” por que las cosas y los objetos, no se “toman” se “agarran”.

AGARRAR.

AGARRAR POR EL C...

Me viene a la cabeza la imagen de los pueblos bárbaros del norte, agarrando también a las mujeres, en este caso, por los cabellos. Incluso los bárbaros era más refinados que Trump.

-SON UNAS PERRAS: Trump nos daría un pequeño alivio aquí, si elevase a la mujer de la condición de cosa/objeto inanimado a animal sintiente, (recordemos aquí que los perros son animales sintientes), pero no, Trump considera que las perras no son animales, si no también cosas, así que perdemos de nuevo la esperanza de una posible redención del maligno.

Nuevamente, el desconocimiento más elemental del mundo animal (sintiente), la supina ignorancia que Trump no sabe (ni puede) disimular - ni a golpe de dólar- hace su aparición para lamento del globo terráqueo. 


Trump desconoce los maravillosos rituales de cortejo y apareamiento que tienen lugar entre perros y perras y de los que Trump debería aprender (y mucho). Ningún perro agarra por el cu... a ninguna perra. El perro es mucho más sútil y delicado en su acercamientos pre-coitales a la perra de lo que Trump lo sería jamas hacia un ser humano (mujer/hombre, tanto nos da).


Narcisismo. Histrionismo. Megalomanía. Ausencia evidente de empatía por la mujer (en este caso concreto), osea, ausencia de empatía por el ser humano. 


Trump nos completa del perfil del psicópata integrado. Trump debería no sólo entonar el mea culpa televisado, (acompañado de su repugnante expresión labial) si no ponerse en manos de un buen psiquiatra y tratarse. Tratarse a fondo. Sería el mejor uso que podría hacer de su dinero, sin duda. Sería un regalo para toda la humanidad que ha de soportar sus continuos comentarios execrables, sus discursos hitlerianos y el hedor insoportable que exhala su presencia donde quiera que se halle.

El dinero, lamentablemente y como vemos, no compra la educación; ni el buen gusto; ni el saber estar; ni la hombría; ni muchísimo menos, la caballerosidad.


Trump nunca será Jeremy Irons, como Kim Kardashian jamás será Chanel. 


Las esencias no se compran y tampoco se venden. Lo que se ES no entiende de dólares. Afortunadamente. 

Trump siempre será un excremento vestido de dólares, de muchos dólares pero no por ello dejara su condición de excremento.

Que este hombre pueda convertirse en presidente de USA, sería recular peligrosamente hacia tiempos pretéritos e incivilizados, a los tiempos de la barbarie máxima. A la decadencia de la Roma Imperial.

Si los millones de ignorantes que le siguen (sólo los descerebrados pueden seguir al discípulo más cercano a Hitler que conozco), no dan un paso atrás y se cuestionan a quien están siguiendo, la diplomacia mundial debería tomar cartas urgentes en el asunto.

Un psicópata integrado que (y valga la redundancia), no muestra el más mínimo ápice por la dignidad del ser humano, no puede (ni debe), convertirse en el presidente de la nación más poderosa del planeta.

martes, 4 de octubre de 2016

BREAK EVERY RULE, ¿ELLAS….QUIEREN?


Me veo obligada, moralmente, a hablar de mujer y empresa, yo, que siempre hablo del ser humano, sin distinción de género, porque considero que, a estas alturas de la película, hablar de “techos de cristal” ya no da lugar y hay que comenzar a hablar claro.

Independientemente del país donde me encuentre, sea Alemania, Francia o Italia, lamentablemente se trata de un fenómeno general que no conoce fronteras, me topo con artículos relacionados con “el techo de cristal”; “ la poca presencia de mujeres directivas en las empresas”; “la dificultad de la conciliación” ; “por que las mujeres ganan menos que los hombres”… y un largo etc, etc…y leyendo todo esto tengo la impresión de que el colectivo profesional femenino es una minoría oprimida, tratada de manera injusta e inaceptable por las empresas y la sociedad en general. 

Leyendo según que cosas parece casi que el colectivo profesional femenino fuera la minoría racial negra de los EE.UU en los sesenta, poco más o menos.

Ahora me gustaría dejar las teorías de la conspiración contra la mujer profesional que tanto venden en los diversos medios de comunicación y bajar a la realidad del entorno profesional y la empresa.


Pongamos los pies en la tierra. Bajemos. 


Primero e independientemente de cuestiones de género, seamos conscientes que no todo el mundo tiene el PERFIL DE CARACTER (la preparación se presupone), para ser empresario/a; directivo/a o bien ejercer un cargo de responsabilidad en una organización. 

No todos/as tenemos las mismas capacidades, por lo tanto, la decisión de formar parte de una vida profesional de complejidad y responsabilidad (y el mundo de la empresa lo es y mucho), ha de partir de la toma de una decisión ejecutada de forma libre; natural y tomada a conciencia.


Ni todos los hombres están capacitados, ni todas las mujeres. Comencemos por aquí.


Vayamos ahora a ese tanto por ciento de personas (hombres y mujeres) que deciden "hacer carrera" y aspiran a triunfar profesionalmente en su sector. Su ascenso y éxito posterior, van a depender, ENTERAMENTE, de la pasión y el convencimiento diario por SER EMPRESA, aportar y crecer y poco o nada va a tener que ver con el hecho de ser hombre o mujer, si no con la capacidad de APORTAR de manera SUBSTANCIAL.

El gran talón de Aquiles de las empresas es la necesidad de Capital Humano de calidad. De personas capaces de generar; negociar; solucionar y con la suficiente ambición y pasión como para no desviarse de su objetivo ni medio milímetro. 

Las empresas quieren RESULTADOS y poco les importa aquí el género. No viven del género; ni de las cuotas; ni de la teoría; viven y sobreviven gracias a lo que GENERAN. No olvidemos pues, de donde partimos.

A estas alturas del S.XXI, la mujer está exactamente donde ella decide que quiere ESTAR: La mujer ha ido al colegio. Tiene la opción de prepararse. Puede acceder a la cultura. Puede votar. Puede decidir si quiere casarse o no. Puede decidir si quiere ser madre o no. Y cuándo quiere serlo. La mujer puede decidir ser astronauta si ello le apasiona o formar una familia numerosa. La mujer puede decidir hacer, en una palabra, lo que le de la real gana. 

Cada mujer, como cada hombre, aspira y quiere cosas diferentes en su vida y cada cúal ha de tener la HONESTIDAD suficiente para saber construir LO QUE QUIERE y convertirse en el ARQUITECTO/A de su vida, la personal y la profesional y por supuesto LUCHAR por ello, sean cuales sean los obstáculos que, sin duda, van a aparecer por el camino. Que son muchos. Los ascensos nunca son fáciles ni son producto de la suerte.


Cualquier ascenso está lleno de sacrificios; renuncias; esfuerzo y resistencia, psíquica y psicológica, recordemos.


Como en otras tantas esferas de la vida, se culpa AL OTRO, de la propia desgracia, cuando –en la inmensa mayoría la desgracia propia es el resultado de la mala gestión – también propia- en las decisiones tomadas. 

La mujer ha de dejar YA de quejarse, culpar al hombre; a la sociedad; al estado y al mundo entero de su no- desarrollo profesional y ponerse manos a la obra (si es su deseo) y desde hoy mismo a CAMBIAR LA REALIDAD QUE NO LE GUSTA. Porque depende ENTERAMENTE de ella y su capacidad y convencimiento, el conseguirlo.

La mujer que quiere triunfar en el entorno empresarial, puede hacerlo : sólo necesita prepararse a fondo, apasionarse y volcar su preparación y pasión al 1000% en su objetivo. Como cualquier deportista de élite. Las medallas no se consiguen luchando a medio gas, sin convencimiento y culpando al otro de la mala suerte. Seamos serios y sobretodo, autocríticos.

La mujer se auto-limita. Se auto-impone un “techo de cristal” que es de su propia invención y fruto de su (en muchos casos) educación basada en la sumisión; su MIEDO a desentonar del entorno social y el establecimiento de sus prioridades vitales (que en muchos casos son otras). 

La maternidad, por ejemplo. La dificultad en la conciliación. No conozco a ningún hombre, profesional, con ese problema. A ninguno le afecta lo más mínimo ser padre de uno o varios hijos y una casa. La explicación es muy simple: a su lado hay una mujer que se OCUPA DE TODO, sin rechistar y soportando no una doble jornada, si no una triple jornada laboral (trabajo de responsabilidad a jornada completa, casa y niños) y TOLERA que su pareja continúe con su vida como si nada hubiese cambiado y sin asumir la más mínima responsabilidad.

La mujer que CONSIENTE esta situación es cooperante directa de su inaceptable situación y no la empresa, ni el estado. 

Tolerar lo intolerable en nombre del amor mal entendido, es culpa de uno mismo y de nadie más. Seamos coherentes. 

La aceptación del ABSURDO SOCIAL que se impone desde fuera es lo primero que ha de CAMBIAR la propia mujer si quiere y desea realizarse profesionalmente y por supuesto, vitalmente.

Son las madres las que han de educar a sus hijas en la importancia de prepararse a fondo; de SER y PENSAR libremente; de ser INDEPENDIENTES económicamente para construir la vida que desean y no la que le viene impuesta desde el exterior.

No conozco a ninguna empresa que rechace un buen proyecto; una gran idea; excelentes resultados o una gestión brillante por que venga de un hombre o de una mujer. Las empresas buscan y pagan Capital Humano como buscan y fidelizan clientes: exactamente de la misma manera, por que, sin ambos, no hay empresa, ni beneficios. Sencillamente.

Al igual que hombres, conozco mujeres para las que trabajar es un castigo divino. Mujeres que no aportan nada. Mujeres que se piensan que la empresa es una portería donde dar rienda suelta a todas sus frustaciones y problemas personales y donde en el argot decimos que “calientan el asiento” sin aportar absolutamente nada, salvo la insoportable queja constante.

Pero conozco a otro tipo de mujeres (y hombres), tremendas; preparadas; con visión y pasión; audaces; sin miedo a la vida; que han llegado o están a punto de llegar donde se han propuesto por que se levantan cada día para hacer camino, sin prisa pero sin pausa; conscientes de su misión; rompiendo techos inexistentes de cristal; barreras absurdas; poniendo resultados brillantes encima de la mesa y –en definitiva-, autoras de su propia vida, la personal y la profesional. 


-Mujeres que HACEN.

-Mujeres que saben decir NO

-Mujeres que se atreven a PEDIR por que lo que RECIBEN no es SUFICIENTE, ni ACEPTABLE.

-Mujeres que no TOLERAN lo INTOLERABLE.

-Mujeres que no se CALLAN cuando saben que tienen RAZÓN.

-Mujeres que INTERVIENEN cuando tienen que INTERVENIR.

-Mujeres dispuestas a CAMBIAR de EMPRESA y de PAÍS, si sus condiciones son SUSCEPTIBLES de MEJORA.

-Mujeres dispuestas a cambiar de IDIOMA; de CULTURA; de ENTORNO y hacerlo convencidas e ilusionadas. 

-Mujeres que saben VENDER SU TALENTO y no se avergüenzan por ello. Por que no hay que avergonzarse de lo que se ES, ni de lo que se SABE y lo que no se VE, no EXISTE y es obligación propia HACERLO VISIBLE.


No hemos nacido con una soga al cuello. Tenemos un cerebro para PENSAR y DECIDIR qué queremos SER y dónde queremos ESTAR. Y todas las opciones son válidas y respetables, recordemos. 

Todo depende de ELLAS. De sus ganas y su audacia. De atreverse a romper con lo que se espera de ellas (el silencio ¿?), de embestir contra el absurdo social que pretende desperdiciar el enorme TALENTO de seres humanos de género femenino. De cambiar el NO castrador por el revolucionario. 


La pregunta es, ¿ELLAS….QUIEREN?

martes, 30 de agosto de 2016

SOFISTICACION SEXUAL: EL MIEDO A LA LIBERTAD


Etiquetar la orientación afectivo-sexual de las personas se ha convertido en uno de los deportes de masas más ridículo y retrógado que conozco.

Sabido es, que a las mentes menos ventiladas, les apasiona definir y etiquetar a sus semejantes por rango de gustos e inclinaciones diversas, jactándose, orgullosos, de concluir su pobre pensamiento, espetando un “es gay”; “es lesbiana”; “es bisexual”; “es pansexual” o lo que, en definitiva, esté más de moda en un momento dado. Lo importante es reducir y clasificar la personalidad del “diferente” bajo un término que lo defina en su totalidad y sentido y a partir de ese momento, darle el “tratamiento” correspondiente. 


Su sexualidad va a definir toda su persona de antemano.


La sexualidad diversa y alejada de los soporíferos convencionalismos sociales, llega a ser, incluso, clasificada como una enfermedad “que hay que curar”, como una patología lamentable que hay que tratar, lo que adjudica directamente la categoría de “enfermo” a la persona que, simplemente, hace uso de su libertad personal para acostarse o levantarse (o ambas cosas) con quien le apetece.

Quienes me leen ya saben que soy poco o nada amiga de adjudicar etiquetas y definiciones al ser humano por que entiendo que algo tan complejo como el cuerpo y la mente de cada uno de nosotros, difícilmente puede reducirse a un vocablo ya de por sí limitador.

Cuando las mentes poco ventiladas de las que hablaba al inicio de este artículo, hablan de otro hombre/mujer en toda su complejidad y belleza intrínsecas, como “gay”, “lesbiana” y similares, efectúan un ejercicio reduccionista, empobrecedor y definitivamente estúpido del otro, qué, para más in-ri, culmina con un afirmativo “¡Oh!” del receptor del mensaje y de su mente poco ventilada también.

La sexualidad humana, afortunadamente, es compleja y está llena de colores que su vez muestran matices particulares y brillos varios, dependiendo de cada persona, claramente parece que la aplastante realidad de millones de personas en el mundo aún no está clara para otros tantos millones, empecinados en continuar con un irrespetuoso afán clasificador más propio de la Gestapo que de ciudadanos de una sociedad democrática y avanzada.

Recordemos que ya en la Grecia y Roma clásicas (así como en civilizaciones anteriores), homosexualidad, bisexualidad y/o experimentación sexual bajo cualquiera de sus formas, fueron, no sólo aceptadas, si no promovidas y disfrutadas en todo su esplendor y de forma absolutamente natural y socialmente aceptada. 

Desde entonces ha llovido ya lo bastante como para soltar amarras (y mal que le pese a quien le pese): recordemos que nuestro principal objetivo como seres humanos no es otro que el de ser felices (o cuando menos hacer lo posible para intentarlo).

Volvemos aquí a ese culto por el alineamiento del ser. A la obligación constituída, de formar parte del rebaño social. A la necesidad de expulsar de la manada al “diverso” so pena de ser señalado/a con un dedo inquisidor para siempre y tan propio de la estupidez humana.

El prejuicio absurdo y la ignorancia han hecho tanto daño a la necesaria diversificación sexual como la Iglesia Católica, los tres, de hecho, han ido siempre de la mano, como sabemos.


Abogo por des-etiquetar.

Abogo por des-clasificar.

Abogo por des-alinear.


Abogo por des-hacer todo prejuicio y suciedad mental y substituirlo por el conocimiento y la preocupación activa por el otro, independientemente de los muy respetables gustos de cada uno que, en cualquier caso, me parecen enriquecedores y de los que sin duda tenemos mucho que aprender, como en otras esferas de la vida.

Abogo por que cada ser de este mundo, se acueste con quien le dé la gana.

El conocimiento y la preocupación activa por el otro, debe ir muchísimo más allá de si alguien se siente más atraído por hombres o por mujeres o por ambos, en porcentajes distintos y variables y dependiendo de su momento vital. 

El conocimiento y la preocupación activa por el otro debe ir muchísimo más allá de una etiqueta colgada del cuello e injustamente definitoria de toda su esencia, por que una etiqueta jamás definirá a ningún ser humano. 

Somos más complejos y apasionantes por nuestra mera condición de humanos, que por nuestras particulares inclinaciones sexuales y considero necesario, más que nunca, no obviar este punto, concretamente, en este momento incomprensiblemente retrógrado e inundado de estupidez e ignorancia sin límite.

La negación del impulso sexual diverso, diferente del impulso sexual “homologado socialmente”, ha sido y es, fuente de no pocos conflictos psicológicos, sociales, legales e incluso (incomprensiblemente) causa absurda, a día de hoy, de tortura, asesinato y muerte en diversas partes del globo - y sin salir de Europa-. Como en tantas otras esferas, sólo a través de la educación temprana y la natural aceptación de la diversificación sexual, conseguiremos vivir en un mundo más civilizado y tolerante. 

Propongo regresar al modelo griego de aceptación y naturalidad. Al ser humano bello de cuerpo y bello de espíritu. Hay que regresar y promover la amplia y diversa sexualidad humana y no poner trabas ni trampas al deseo que nos mantiene vivos. Al deseo de fusión con otro ser humano, independientemente de género; creencias; procedencia; estatus; independientemente del TODO.

Somos seres sexuados desde nuestro primer minuto de vida y hasta nuestra última exhalación y todos tenemos el derecho de vivir nuestra sexualidad como nos parezca conveniente. 


¿Quién puede atreverse a etiquetar la piel?

¿Quién puede atreverse a etiquetar la esencia ?

¿Quién puede atreverse a etiquetar lo que “ES”?


Y sobretodo, ¿por qué? 


No hay necesidad de etiquetar la magia entre dos seres humanos. 


Entre kilómetros de piel. 

Entre millones de neuronas. 

No hay necesidad de etiquetar la felicidad absoluta bajo cualquiera de sus formas y colores. 

Quien lo hace, de hecho, murió hace tiempo. Es un zombie asexuado que vive entre dos mundos pero no ha llegado todavía a comprender y probablemente, no comprenderá nunca, por que negar la diversidad sexual, en cualquiera de sus múltiples y respetables variantes, es negar la vida y es vivir muriendo cada día un poco más.

La sofisticación sexual y la intelectual, suelen ir de la mano. No voy a citar aquí a los innumerables autores/as presentes en cualquier campo de la cultura; las artes y las ciencias cuya sexualidad dista mucho de la socialmente “recomendada”: necesitaría otro Blog para enumerarlos a todos/as. 

El miedo al progreso intelectual de la humanidad ha estado siempre muy ligado al temor de la realización y progreso sexual, tan complejo, apasionante y mágico en cualquiera de sus formas y variables. En definitiva, al miedo a la libertad del otro. A la amenazante libertad del otro. 

Recordemos que, independientemente del género, nuestro principal órgano sexual es el cerebro. Todo está en la cabeza y el sexo, también. De hecho, nos pasamos el día haciendo el amor con hombres y mujeres en nuestra necesidad de ser comprendidos; escuchados; admirados; aceptados…y lo hacemos sin darnos cuenta, de una forma natural y a veces, imprecisa, pero lo hacemos, sin duda alguna.

Desencadenemos pues cuerpos, almas y cerebros y apostemos por una sofisticación sexual respetuosa y consciente, interiorizada, que nos permita no sólo mirar, si no VER la inmensa sensibilidad que se esconde detrás de una vulgar e innecesaria etiqueta.


lunes, 18 de julio de 2016

EL OBISPO Y LAS VIRGENES


El objetivo de La Religión ha sido siempre lograr el enriquecimiento económico masivo y el poder absoluto incuestionable.

Esta ardua tarea se ha llevado a cabo históricamente, mediante la manipulación psicológica más sútil y refinada de sus adeptos. El método es sencillo y viejo como el mundo: se establecen uno o varios “dogmas de fe”, que como su propio nombre indica, carecen de cualquier fundamento lógico y mucho menos evidencia científica que los sostenga, cuando menos de ser sometidos a ser criticados o discutidos. En segundo lugar se establece un fuerte sentimiento de culpa, que, llevado al extremo, alcanza la categoría de “pecado”, que hace la vida de los malogrados seguidores de este sinsentido, ciertamente, muy difícil, siendo la causa de múltiples transtornos; complejos; traumas; fobias e incluso suicidios, como no podía ser de otra manera. 

Creer en el absurdo, en lo no evidenciable, ya puede causar de por sí, trastornos mentales severos, cuando menos si los fieles se ven obligados a vivir bajo el yugo constante del “pecado” que podría arrojarles fuera del adoctrinado rebaño y lo peor: a arriesgarse a ser devorados por las llamas del infierno fo-re-ver.

En base a estos dos miserables conceptos (dogma de fe + pecado), tan siniestramente diseñados para controlar el cuerpo, la mente y lo que es peor, cualquier atisbo de pensamiento crítico de sus seguidores, La Iglesia Católica, en este caso, ha creado un Imperio a lo largo de sus muchos siglos de existencia de dimensiones absolutamente estratosféricas y que escapa a nuestro alcance de simples mortales. 

Dicho Imperio y como cualquier otro, se ha constituido en base a una manipulación y control sobre sus pobres adeptos dignos de denuncia y susceptibles de ser castigados por decreto y no pocas guerras; torturas; luchas de poder; miles de muertos; asesinatos no esclarecidos; corrupción financiera sin límite y en definitiva, una serie de escándalos para los gustos mas morbosos y dignos de un serial televisivo.

En los últimos tiempos han aparecido en los medios de comunicación de todo el mundo, cargos eclesiásticos de todo rango y culpables de todo tipo de delitos relacionados con la corrupción financiera y la lamentable pedofilia, hechos constatados y delictivos, que están haciendo más por el ateísmo que Richard Dawkins. 

Enumerarlos me llevaría muchas páginas de Blog, darían para llenar esta sección per secula seculorum y robaría protagonismo del (muy a mi pesar), auténtico protagonista de mi “ Estupidez Humana “ de este mes de Julio , sección dedicada –como sabemos- , a denunciar y analizar a fondo y objetivamente, la abundante estupidez que nos rodea y que trata de evitar al mismo tiempo que acabemos siendo infectados por ella, como decía, el auténtico protagonista es el inefable Arzobispo de Alcalá de Henares Monseñor Reig Plá.

Cuando pensé que Su Eminencia, Cardenal Cañizares, no podría superar la estupidez humana máxima tras sus aberrantes declaraciones sobre “El Imperio gay”, entre otras lindezas dignas de su medieval cerebro, uno de mis amigos, mi querido Aurelio (gracias Aurelio gracias!!) me advierte de la entrada en escena de otro oscurantista, Su Eminencia (II) Monseñor Juan Antonio Reig Plá , quien con sus últimas declaraciones a cerca de como recuperar la virginidad, la nuestra, la de las mujeres, alcanza el glorioso Número 1 de mi sección de forma categórica, indiscutible y sin lugar a dudas. 

Que momento.

Gracias a este ser que se quedo en el año del Señor 1.415 aproximadamente y rechazó cualquier tipo de evolución y/o progreso, la estupidez humana alcanza el Olimpo de los Dioses, el non plus ultra. Alcanza la categoría de lo sublime, en una palabra. 

Como veíamos anteriormente, el concepto de pecado tan maquiavélicamente diseñado por Iglesia S.A (mi definición preferida de esta magnífica multinacional, maravillosamente gestionada desde el punto de vista empresarial puro y duro), necesita nutrirse de aspectos fundamentales e inherentes a la condición humana para que el terror psicológico de sus adeptos sea tal que estén dispuestos a aceptar y creer cualquier imbecilidad creada para lograr el sometimiento (y por supuesto!) la rendición de su condición pensante. No hay otro aspecto más fundamental e inherente al ser humano que su propia sexualidad. La sexualidad humana, tan natural y normal pero tan denostada y degradada por Iglesia, S.A desde el inicio de su fundación hasta el presente siglo, como mecanismo de control total sobre la psique de cualquiera que les siga. 

Escuchando a Su Eminencia comienzo a sentir miedo. Miedo físico, es más, creo que si pudiera me quemaría viva en una hoguera y mientras rezaría por salvar mi alma de mujer descarriada. 

Analizando el discurso pre-medieval de Reig Plá veo que cualquier mujer normal del S.XXI (entre las que me incluyo, lógicamente), no satisface ninguna de sus líneas, a saber:


1-Soy una mujer y tengo un cerebro.

2-Creo y defiendo la Igualdad de género.

3-Respeto las diferentes opciones sexuales ( la sexualidad humana es amplia ).

4-Entiendo el sexo como algo natural y normal.

5-He votado en las últimas elecciones.

6-Voy a trabajar cada día y asumo la responsabilidad de mi vida, ningún hombre ha de asumirla por mí.

7-No quiero casarme. Es más la palabra “matrimonio” me produce ictericia acompañada de salpullido.

8-Hace 25 años que perdí mi virginidad, no estaba casada y no tengo ningún interés en recuperarla.

9-Tengo amigos gays. 

10-Tengo 3 gatos negros con los que convivo. Y además, les quiero con todo mi corazón.

11- Cuestiono y analizo todo lo que cae en mis manos. Lo que dice Vd, Eminencia, también.


Como decía, este ser, emitidor de postulados absolutamente irracionales; difamatorios; insultantes; machistas e incitadores en una palabra, al maltrato del ser humano ( llegados a este punto me da igual que sea hombre o mujer ) puede ser seguido o escuchado por alguien? Puede algún ser humano normal; inteligente; coherente; bien educado; leído, escucharle por más de 2 minutos sin levantarse y salir corriendo? ¿ puede alguien asistir a alguna de sus homilías mas cercanas al “gore” que a la necesaria progresión del ser humano, sin necesitar una ducha de agua helada?, ¿ cómo permite El Estado Vaticano, -siempre tan cuidadoso y prudente a la hora de esconder la porquería debajo de las alfombras-, permitir al oscurantista expresarse en términos semejantes?

Qué descuido papal! Que fallo de Marketing! Qué tropezón sin parangón!

No nos hemos recuperado de los tremendos delitos de pedofilia y saqueo máximo “made in Iglesia, S.A” y ahora Su Eminencia nos prohíbe a las mujeres lo que nos define como seres humanos más allá del género:


P-E-N-S-A-R y A-C-T-U-A-R D-E M-A-N-E-R-A L-I-B-R-E


Ay Eminencia!

Si las madres misioneras de una conocidísima congregación religiosa donde tuve el privilegio de estudiar y formarme, excelentes mujeres y mejores profesoras (y realmente libres, se lo garantizo), le han escuchado, estoy segura que no tendrán la delicadeza de invitarle a un café con pastitas en cualquiera de las miles de misiones donde, realmente, difunden el mensaje de Jesucristo, haciendo a fondo lo que tienen que hacer y ahorrándose toda la patraña medieval con la que Vd. ha tenido la desfachatez de faltarnos el respeto: como seres humanos en primer lugar y como mujeres en segundo.

Como mujer de empresa, recomiendo a Su Eminencia y a la multinacional que representa, emitir un comunicado público y urgente, retractándose de los insultos y reconsiderando su lamentable, obsoleto e inaceptable discurso. Piense además, que como continúen Vds perdiendo adeptos dejarán de facturar, osea, dejarán Vds de lado su cometido Número 1: ni que sea por el interés económico puro y duro, retráctese públicamente, Eminencia.


martes, 12 de julio de 2016

SOY UNA MUJER EMANCIPADA


Soy una mujer emancipada

Inteligente. Libre. Voy a capitalizar mi belleza y todos mis encantos como si fuera el mejor inversor de Wall Street. Sé que soy mejor que el resto. 


Soy una mujer emancipada

Me gusta que pagues tú siempre (es un gesto de caballerosidad), me abras la puerta, me retires la silla y te hagas cargo de todas mis necesidades económicas y emocionales.


Soy una mujer emancipada

Estoy deseando atraparte, tonto. Quiero que me mantengas a mí y al fabuloso tren de vida que me merezco. Voy a convertirme en tu sueño hasta que comas de mi mano. 


Soy una mujer emancipada

Trabajo solo lo suficiente. Por ahora. Es circunstancial. Trabajar cansa y además, está mal visto que la mujer trabaje. Además, trabajar me obliga a pensar. Pensar cansa. Prefiero que tú pienses por mí. 


Soy una mujer emancipada

En cuando veo a otra mujer más guapa, mas preparada; más inteligente que yo, voy a ir a por ella hasta acabar con su autoestima. Quién se ha creído que es?


Soy una mujer emancipada

Y espero que me financies, cariño, la operación de pecho que me prometiste el día que me viste llorar por la tremenda tragedia que para mí supone usar una talla 85. Necesito una 100 para sentirme mujer. 


Soy una mujer emancipada

Necesito más botox en mi cara, aunque cada vez me parezca más a una caricatura de mí misma y ya no me quede expresividad alguna en el rostro. Lo importante, es mi belleza interior.


Soy una mujer emancipada

Este mes estaré intratable, cariño, por que he iniciado una dieta de 600 calorías/día. Entiéndelo, lo importante es que te guste. Eso sí, ni me hables. Compréndeme.


Soy una mujer emancipada

Te tengo tan amaestrado, tan tomada la medida, que he logrado transformar tu hombría en servilismo canino. Hago contigo lo que quiero y encima estás contento.


Soy una mujer emancipada

Tengo tanta personalidad que estoy emperrada en llevar el mismo bolso alucinante que llevaba Brenda Fox en el “Photocall” de “No es país para imbéciles”. 

Y espero que me lo regales, eh?


Soy una mujer emancipada

No pude evitar liarme con mi profesor de Pilates. Tu estás siempre de viaje y paso demasiado tiempo sola. Soy humana. Eres tan tonto que ni siquiera te has dado cuenta que llevamos 3 semanas sin hacerlo. Que bobos sois los hombres. En el fondo, te quiero.


Soy una mujer emancipada

Cuando me divorcie de ti, me voy a quedar con nuestra casa; tu sueldo; tus ahorros; tus planes de pensiones; el coche; el apartamento de la playa; la casa de tus padres en la montaña y la custodia de los niños…no la tengo clara, me agobian. Te la regalo.


Soy una mujer emancipada

No soporto verte fracasar, ni llorar. Que poca hombría. Parece mentira que jamás te dieras cuenta que no te quería lo suficiente, simplemente se me pasaba el arroz y eras la mejor opción entre las no-opciones disponibles del mercado.


Soy una mujer emancipada

Tu querías carne fresca, de primer corte. Yo quería una cartera bien abultada. Eramos felices, no?


Soy una mujer emancipada

Respétame, soy una mujer emancipada, por si no te habias dado cuenta.


jueves, 30 de junio de 2016

YO NO SOY MACHISTA

¿En qué momento empezaste a consentir su machismo?


Yo no soy machista.

Cuando me dice que me calle por que de esto no entiendo.

Yo no soy machista.

Cuando llega a casa a las 7 de la mañana y me dice que estuvo desde las 5 de la tarde del día anterior tomando algo con los amigos.

Yo no soy machista.

Cuando me pide hacerse cargo de su dinero – y el mío-, por que el sabe más de economía que yo.

Yo no soy machista.

Cuando me pide que me opere por que le gustan más las curvas que las rectas.

Yo no soy machista.

Cuando le pide a nuestra hija que le traiga una cerveza, mientras que ve el fútbol con su hijo.

Yo no soy machista.

Cuando me alza la voz por que la comida no está a su gusto.

Yo no soy machista.

Cuando tenemos sexo, pero yo no tengo ganas y lo tenemos.

Yo no soy machista.

Cuando me he convertido en un ser pasivo que te ignora y no te deja por miedo a estar solo.

Yo no soy machista.

Cuando hace comentarios obscenos delante de tus narices y se jacta de su hombría sin el más mínimo pudor.

Yo no soy machista.

Cuando consulta los anuncios de prostitución de los periódicos mientras tu preparas el desayuno.

Yo no soy machista.

Cuando te pregunta que para que quieres seguir estudiando.

Yo no soy machista.

Cuando te pide un tiempo por que te han detectado cáncer y se siente presionado.

Yo no soy machista.

Cuando te pide abortar por que no está preparado para ser padre.

Yo no soy machista.

Cuando te dejo de querer hace tiempo y le falta carácter para irse con dignidad.

Yo no soy machista.

Cuando te ha pegado por que fuiste a tomar un café con un amigo.

Yo no soy machista.

Cuando te ha pegado a ti y ahora a tus hijos.

En que momento empezaste a consentir su machismo?


martes, 21 de junio de 2016

EN VERANO ESTA PROHIBIDO SER HUMANO


Cuando tenía 15 años, cayeron en mis manos “Los Diálogos” de Platón. Una maravilla con la que me entretuve un mes de agosto de piscina y sol y fui feliz.

Recuerdo que me llamó muchísimo la atención aquello de “El hombre bello de cuerpo y bello de espíritu” y he de reconocer que me marcó para siempre, definiendo, en gran medida, una buena parte de mi carácter. Había que alcanzar la perfección física, pero también la intelectual, la del espíritu, la de el alma, en una palabra. Me pareció un objetivo vital mas que loable y he de admitir que me pase una gran parte de mi vida en la consecución de ambas perfecciones pero sin conseguirlo, lógicamente. Como decía mi admiradísimo y mas querido Umberto Eco: “perfetto è solo Dio”, o lo que es lo mismo, “solo Dios es perfecto”.

Iniciado el verano, aquella máxima de Platón se recorta a la mitad y pasamos de “el hombre bello de cuerpo y espíritu” (entiéndase aquí hombre/mujer y espíritu como intelecto/alma) a “el hombre bello de cuerpo”. Lo realmente importante es lo físico, lo perceptible. La superficie en una palabra. 

Las semanas y días previos al verano constituyen otra de mis queridas apologías de la estupidez humana, en la que, vaya donde vaya, esté donde esté, no hay ni un solo medio de comunicación que no me recuerde la importancia de eliminar completamente la grasa abdominal, conseguir unos músculos bien tonificados y –sobretodo- unos glúteos dignos de una patinadora olímpica. 

En verano la grasa corporal está terminantemente prohibida, el vello corporal ha de ser eliminado por completo (incluso en las zonas donde cumple su muy necesaria función protectora) y la necesaria relajación estival ha de evitarse so pena de provocar el pecado capital veraniego: la flacidez. La flacidez corporal es, en verano, un pecado capital que ha de ser castigado, como mínimo, con un mes de asueto en un gulag siberiano. Por lo menos.

En verano no están prohibidos los helados. Está prohibido ser humano.

Tratar de escindirse de la estupidez es una carrera de difícil ejecución: corras por donde corras encontrarás siempre un obstáculo que te recordara tu grasa, tu vello y por supuesto tu imperdonable flaccidez y lo hará en forma de ser humano (¿?) alimentado muy por debajo de lo saludable, con edad comprendida entre los 14 y los 25 años y retocado con Photoshop, faltaría más. Este ser te mira desde la portada de una revista cualquiera con una superioridad y una actitud hipersexualizada que da miedo y que te dice: “ni se te ocurra comerte un bocadillo de queso, flácida!! “

Intento recuperarme del golpe pero es difícil. Voy a hacer la compra y el supermercado está lleno de productos que me ayudarán a bajar los 2 kgs que teóricamente me sobran y que necesito bajar antes de que se me ocurra exponer mis humanas imperfecciones en la playa. La industria alimentaria ya determina, con antelación, que a todos nos sobran 2 kgs de grasilla corporal invernal que hemos de eliminar por mandato divino (o sea por mandato de las grandes multinacionales relacionadas, que estiman su volumen de facturación estival en varios millones de euros). 

Del supermercado voy a la farmacia: necesito comprar una aspirina para eliminar el fortísimo dolor de cabeza provocado por tanta estupidez, pero la farmacia ya no es una farmacia. Se ha convertido en el florentino laboratorio renacentista ¡de Miguel Angel! Todo son anatomías pluscuamperfectas y gloriosas en su perfección, que me recomiendan usar cremas para reducir mi resistente grasilla invernal, aparecer tonificada y perpetuar mi incipiente bronceado ¡fo-re-ver!

Salgo de allí como alma que se lleva del diablo antes de que la prohibición estival de ser humana y mi autoestima, se vean dañadas para siempre!

Me voy a nadar. Nadar desde hace 30 años me alivia del posible contagio de la estupidez estival generalizada y me ayuda a centrarme mentalmente en lo importante, pero, horror!! en la piscina número 40 y parando para retomar el rítmo, uno de mis compañeros de entreno, mi querido Federico (bello de cuerpo y más bello aún de espíritu), me espeta: "Cris, tengo que bajar 2 kgs" (¿?) …y me lo dice desde desde su cuerpo de nadador perfecto, de hechuras griegas y su brillante mente de abogado de éxito…está infectado! …el virus estival “prohibido ser humano en verano” le ha infectado y por ende también me puede contagiar a mi!!

Salgo del agua rápidamente, aún no es demasiado tarde…vuelvo a releer Los Diálogos. Platón vuelve a calmarme y a recordarme la importancia de cultivar el corazón; el intelecto; el espíritu y sobretodo, el alma. Lo que nos hace verdadera e inequívocamente humanos. 

Inicio el vuelo y contemplo, desde las alturas, como La Estupidez Humana continua invadiendo el mundo, cada vez que puede y le dejan.


No le dejemos sitio y permitámonos el valor de ser humanos, también en verano.

martes, 14 de junio de 2016

NEVER REPEAT HISTORY


Imagínese que está tranquilamente en su casa, con su familia y sus hijos, disfrutando de la cena. Vd tiene una vida normal, un trabajo normal, disfruta de la muy necesaria normalidad y rutinas de cualquier ser humano normal.

Llaman a su puerta. Abre y se encuentra a dos esbirros de Hitler que, sin mediar palabra, le sacan a Vd y a toda su familia a golpes de su casa, con lo puesto. 

De paso se quedan con su negocio (si lo tiene) y con todas y cada una de sus pertenencias, ctas bancarias, seguros, joyas, se quedan con toda su vida. 

A continuación le conducen a una via de tren, donde cientos/ miles de personas, de familias, son conducidas como mera mercancía para acabar hacinadas en unos vagones inmundos, sin agua, ni comida, ni baño. 

Ni explicaciones.

Tras un largo e inhumano viaje le conducen a un “campo de trabajo” donde los responsables de la atrocidad verán que pueden sacar de Vd y su familia.

Allí le desnudan, le desinfectan y le dan un macabro uniforme. Allí le marcan con un número que le acompañara durante su breve existencia, le extirpan su nombre y apellidos. Allí anulan su identidad como ser humano y le convierten en “cosa”.

Si está Vd sano trabajará en dicho campo donde de entrada, le indican que “el trabajo le hará libre”, muy prometedor. Si está Vd enfermo, le enviarán directamente a las “duchas”, otro repugnante eufemismo para definir las cámaras de gas. Si presenta alguna discapacidad o limitación física también le queda la opción de que practiquen sobre su persona todo tipo de experimentos médicos donde su indescriptible sufrimiento no importará lo más mínimo. 

Si en un momento de absoluta desesperación se pregunta donde esta Dios, piense que el Papa está más interesado en luchar contra el comunismo que en su vida y la de su familia. El Papa sabe lo que está pasando en Auschwitz, en todos los campos de “trabajo”, pero luchar contra Stalin es mas imporante en estos momentos. Y su oro, el oro judío, prioritario. 

Una vez las SS hayan sacado de Vd y su familia todo lo “productivo” le tirarán a una fosa común en el estado que muestran las imágenes.

Mire las imágenes. No están trucadas. Ni retocadas. Podríamos haber sido Vd o yo. Estar en el sitio equivocado. En el momento equivocado.

Esto ocurrió en Europa hace 76 años. Se llamaba Nazismo, fue liderado por un trastornado mental llamado Hitler en pos de la raza aria, la raza humana perfecta, sin mácula, la supremacía germana. 

Supuso la erradicación atroz de más de 15 millones de seres humanos. 

Judíos. Negros. Homosexuales. Todo lo diverso debía ser trasformado primeramente en cosa para ser posteriormente aniquilado bajo las formas mas atroces. 

Europa y el mundo entero comienzan a mostrar, de manera insistente, una peligrosísima inclinación hacia ideologías conducidas por individuos donde el fanatismo ya se encuentra muy cercano al transtorno mental o directamente instalado en el mismo transtorno. 

Yo quiero pensar que es por desconocimiento de la historia. Por falta de testimonios. Por ignorancia. No creo que ningún ser humano normal, medianamente centrado pueda apoyar lo descrito en los primeros párrafos de este brevísimo repaso por lo que fue el Nazismo. Lo que ocurre es que no hay ni un solo día, ni una sola semana, donde no continúen sucediendo atrocidades como la sucedida ayer en Orlando o como las que suceden en las geografías más diversas del Globo con una frecuencia impropia de una civilización avanzada. 

Hay cuatro asignaturas que hemos de incluir en cualquier programa educativo a la mayor brevedad:

1- Hay que enseñar a Pensar y a reflexionar criticamente cualquier Dogma, venga de donde venga. 

2- Hay que enseñar la Inteligencia Emocional.

3- Hay que enseñar todas las atrocidades de las que fue ( y es ) capaz el ser humano, como son, sin maquillaje. Sin retoques.

4- Hay que endurecer el código penal al extremo para que ningún tipo de manifestación contraria “per sé” a la dignidad del ser humano, tenga lugar.

Aún así jamás lograremos librarnos de los transtornados mentales que han de estar internados en Hospitales Psiquiátricos, bajo medicación y no creando partidos políticos, manifestándose o asesinando impunemente al “diferente” y provocando caos y sufrimiento inhumano. Impropio del S.XXI.

Por todas las víctimas inocentes de la mayores atrocidades diseñadas y sustentadas por trastornados.


NEVER REPEAT HISTORY.

jueves, 9 de junio de 2016

La infinita estupidez humana


“Sólo hay algo más infinito que el universo, la estupidez humana” 

-Albert Einstein-


Inicio nueva sección en “Cris on Wire” por que creo que debo expresarme y hacerlo de forma contundente en verso a la infinita estupidez que nos rodea como seres humanos y de la que muy a mi pesar, soy testigo cada día de mi vida sin excepción.

Hace unos meses publiqué en Amazon mi libro “SEA”, un manual para triunfar en los negocios y en la vida, en castellano y en inglés, basado en mi experiencia diaria de los últimos 20 años en el mundo de la empresa acerística internacional. Paralelamente arranqué mi Blog “Cris on Wire”, donde llevo semanas hablando de mi vida profesional en el mundo del acero y los negocios y extrapolándolo a las empresas y la más que nunca necesaria motivación personal. 

En una palabra, hablo de una parte muy importante de mi vida profesional y humana. Logicamente, tenía que que arrancar en Facebook y Twitter donde me estoy relacionando con muchísimas personas extraordinarias. 

Estoy satisfecha. Estoy conociendo a seres humanos maravillosos, hombres y mujeres hiper-capaces, preparados, con ganas de cambiar el mundo y la sociedad. Al mismo tiempo, sin embargo, corroboro lamentablemente un odio enquistado. Un odio ancestral. Un odio no resuelto. Un odio con mayúsculas, simple y llanamente.

Odio hacia los animales. Defensores de la tortura institucionalizada. 

Odio hacia las mujeres, símbolos del neo-machismo. 

Fanatismos políticos de toda índole, sin base argumental. 

Odio medioambiental. 

Odio al que destaca. 

Odio a los judios. Revival del 39. Apología del fascismo. 

Sexismo llevado al límite.

…etc, etc, etc.

La lista es larguísima y me falta twitter. La estupidez humana, insisto (aquí deberíamos –nuevamente-, aprender mucho de los animales), alcanza cotas inimaginables y dignas de un estudio antropológico.

Adelanto que las fotos de esta sección no serán bonitas y podrían herir la sensibilidad de quien las vea. Pero prefiero herir sensibilidades y contribuir a una sociedad mejor, que pasar de largo por hechos que no tienen nombre y que deberían ser inconcebibles en pleno S.XXI.

Desde aquí quiero expresar mi agradecimiento a todos mis lectores, a mis seguidores y a todas las personas fantásticas, casi utópicas que, como yo, creen que un mundo mejor y más sabio es posible.

Cris on Wire